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Parar de bailar nunca fue una opción para mí

Con esta entrevista queremos ayudarte a superar esos momentos horribles por los que a veces pasamos los bailarines.

Las lesiones son obstáculos que muchas veces se ponen en nuestro camino y nos hacen “nadar en dulce de leche”. Lo importante es saber que no hay mal que por bien no venga y hacer todo lo posible para ver lo positivo en cada prueba que se nos presenta. Si estas pasando por una lesión leé esta entrevista… te vá a hacer bien. 🙂

Clarita Ayala, bailarina profesional, nos cuenta como lucho y supero tres operaciones de rodilla.

¿Hace cuantos años bailas y dónde?

Empecé a bailar a los 7 años en la Academia Lupe Estudio en Ciudad del Este, bajo de la dirección de la maestra Lupe Rivarola. Al comienzo no me gustaba pero gracias a la insistencia de mi mamá seguí yendo a las clases.

Me empezó a gustar cuando me eligieron para estar en el grupo de las más grandes porque viajabamos a Asunción y al exterior para concursar. Empecé a competir en categorías de solista y me iba bien, subir al escenario, bailar y sonreír ya era mucho más atractivo y divertido que jugar y ver la tele.

Luego nos mudamos a Asunción y fui al Estudio Nicole Dijkhuis donde tuve la gracia de tener excelentes maestras como Nicole Dijkhuis, Marilyn Candia, Maia y Nicole Ayala.

 ¿Cómo empezó tu carrera profesional?

En el 2006 fui a Brasil, becada por la maestra Mariza Estrella al Centro de Dança Rio, ese mismo año participe en un concurso en Rio y gane un contrato para la Compañía Nacional de Bailado, Portugal. Fue así que empecé mi carrera como bailarina profesional.

Luego formé parte del Ballet Clásico y Moderno Municipal de Asunción, del Ballet Concierto de Iñaki Urlezaga y del Ballet del Sodre de Uruguay.

Este año estuve presente en la última puesta en escena del Ballet UniNorte en “La Ceniencienta” y voy a estar formando parte del espectáculo de producción independiente “Luz en Sombra” de Luis Gavilán.

Contános como enfrentaste uno de los momentos más difíciles para todo bailarín, el de superar una lesión.

La primera vez tuve una distensión del ligamento cruzado anterior, fue durante una gira por el interior de Uruguay con el Ballet del Sodre en el 2010.

Veníamos con un ritmo muy agitado de funciones, giras y muchos ensayos. La rodilla izquierda me empezó a molestar pero no hice mucho al respecto (cosa que hacemos muchos bailarines y no deberíamos). Estaba bailando mucho y el director era Julio Bocca, me había dado la oportunidad de bailar como solista durante la gira y lo último que pensaba era en parar o en la molestia que sentía.

Al volver a Montevideo teníamos que bailar “Lago de los Cisnes” para la temporada final, donde también tenía variaciones de solista y fue ahí que mi rodilla ya no aguanto. No hubo caída o golpe, me quede con la “pata dura”, literalmente, ya que no pude siquiera caminar, llamaron a emergencias y salí del teatro en silla de ruedas.

Volví a Asunción y mi diagnóstico fue distención del ligamento cruzado anterior, consulte con un traumatólogo y decidimos que una operación exploratoria era lo más conveniente para ver el estado de mi ligamento. Según el traumatólogo no era necesario extraer el ligamiento que estaba distendido y me dio tres meses de rehabilitación, volví al Sodre al año siguiente y baile dos años sin ningún tipo de molestias en la rodilla.

En el 2012, día del estreno de “Cascanueces” y nuevamente la última temporada del año, me caí de un salto y fue ahí que se me rompió definitivamente el ligamento cruzado anterior. Ese momento fue frustrante porque era la segunda vez que me perdía la temporada de fin de año por una lesión.

Volví a Paraguay a consultar y nadie me decía con exactitud mi diagnóstico, hice dos meses de fisioterapia y volví al ballet del Sodre. Era el primer día de clases con la compañía y yo no podía pararme sobre la pierna izquierda por el dolor y la inestabilidad que sentía. Seguí con la fisioterapia, todos los días, llegaba mucho antes de que empiece la clase, iba al gimnasio que teníamos en el ballet y acompañada de los fisioterapeutas empezaba mi rutina de ejercicios.

Pasaban los meses y mi rodilla apenas mejoraba, yo seguía sin poder bailar los roles que antiguamente me designaban y nadie sabía cuál era el problema con mi rodilla, sentía que los traumatólogos a los que fui (que fueron varios, en Paraguay y en Uruguay) no me tomaban en serio. Las presiones del director iban siendo más intensas, en ese momento yo era una bailarina dentro de una compañía muy grande que no “servía” por qué no podía bailar. En Agosto del 2013, recibí la carta de no renovación de contrato para la temporada siguiente, lo cual me dolió muchísimo pero me pareció justo. No había ningún diagnóstico de lo que me pasaba por ende no tenía justificación por mi bajo desempeño dentro de la compañía, era algo que lastimosamente se veía venir.

En Noviembre del 2013 fui a Buenos Aires para audicionar a otras compañías y buscar nuevas oportunidades, hice todo esto con la rodilla a medias hasta que consulte con un traumatólogo que me recomendaron en esa ciudad, el doctor se tomó 40 minutos para hacerme exámenes de todo tipo y fue el que me dijo que tenía el ligamento cruzado anterior roto, fue una buena noticia para mí, al fin sabía que era lo que estaba pasando, me dijo que tenía la musculatura muy fortalecida por tanta fisioterapia que dificultaba el diagnóstico de la lesión. Tenía que operarme la rodilla de nuevo, solo que esta vez ya no tenía ningún contrato en ninguna compañía.

Había pasado un año intentando bailar con el ligamento anterior roto sin saber que estaba roto, perdí mi contrato en el Sodre y todavía me esperaba lo peor, la cirugía y la rehabilitación. Fue un año súper difícil para mí, en ese momento pensé que mi carrera había terminado.

Para continuar les recomiendo hacer una línea de tiempo, de esas que hacíamos en el colegio en las clases de historia porque los siguientes años, fueron dos años muy movidos ya que cambié de “profesión” y de país varias veces.

La segunda cirugía fue en noviembre del 2013 en Asunción, aparentaba que todo había salido bien. Decidí volver a Uruguay en enero del 2014 y quedarme a vivir allá pesar de no formar parte del ballet del Sodre, ya tenía una vida hecha en ese país así que encontré un trabajo en una fábrica como secretaria/recepcionista y me mude a vivir sola. Mi plan era hacer la rehabilitación en Montevideo con los fisioterapeutas que había conocido allá y que me habían ayudado mucho en todo lo que había pasado pero mis horarios y mi ritmo de oficinista no me dejaban horas libres para nada más que trabajar, comer y dormir. Esos meses fueron de mucho aprendizaje en lo personal, profesional, espiritual y de todos los otros aspectos de la vida.

Finalmente decidí volver a Paraguay porque mi plan no estaba funcionando. Para Abril del 2014 estaba en Asunción, iba a fisioterapia de mañana, tarde y noche, tomaba clases de ballet, empecé a enseñar pilates y también a trabajar con mi mamá en su tienda. Mi rodilla iba mejorando y tuve la oportunidad de subir nuevamente al escenario con el Ballet Municipal de Asunción para una función de Cascanueces a fin de año y también como invitada en el festival de la academia de Nicole Dijkhuis.

Fue muy lindo volver al escenario después de tanto tiempo, pero mi rodilla no estaba del todo recuperada, todavía sentía inestabilidad y eso hizo que no me sienta muy segura. Disfrute pero me quede con ganas de bailar más y mejor.

A fines del 2014 me fui a New York a un curso de capacitación de pilates y a tomar clases de ballet a Steps On Broadway, fui parte del programa de estudiantes internacionales y tenía pensado presentarme a todas las audiciones que se realizaban en ese momento de varias compañías de ballet de los Estados Unidos.

Mis días en New York fueron intensos, tres a cuatro clases por día de lunes a sábados, más la capacitación de pilates. Estaba muy feliz porque mi rodilla estaba respondiendo bien a todas esas exigencias hasta que un día dejo de responder. En Marzo del 2015, en una clase de ballet hice un salto y sentí algo raro en la rodilla y también un ruido, al instante me di cuenta que mi ligamento cruzado anterior se volvió a romper y de esta vez también me rompí el menisco interno.

Tuve que quedarme en New York hasta Abril para terminar mi capacitación de pilates, no podía seguir tomando clases de ballet ni hacer las audiciones que tanto quería. De nuevo fueron días muy difíciles ya que no podía hacer nada por mejorar mi rodilla.

Volví a Asunción y fui a consultar con el doctor Santiago Urbieta quien me dio mucha confianza y me dijo que iba a estar bien, que podía volver a bailar, no iba a ser fácil ya que tenía las dos operaciones anteriores pero que si iba a volver a bailar. Para cualquier bailarín/a, con una lesión grave, escuchar algo así es ver la luz al final del túnel. Mi tercera cirugía fue en Mayo del 2015 y fue buena, de verdad, de esta vez sí funcionó y para la tranquilidad de todos ya no me volví a romper la rodilla. ¡Ya estoy bailando sana y salva!

¿Cúal fue la mayor dificultad por la que pasaste en este proceso?

Me opere tres veces la rodilla izquierda, con tres traumatólogos diferentes, cada operación era un poco más compleja que la otra y puedo decir que, si hay niveles de frustración yo habré llegado al más alto de todos.

No solo por el hecho de que no podía bailar o no sabía si iba a poder volver a bailar algún día, sino también por el poco interés que sentí de algunos médicos hacia mi caso. La mayoría me decía directamente que deje de bailar, que ya no iba a poder volver y en esos momentos la verdad que parecía lo más sensato. Pero tengo que admitir y en estos casos valorar mi terquedad, nunca deje de intentar. Cada cirugía era una nueva oportunidad de hacer mejor las cosas, de analizar que no hice, que salió mal y no volver a eso, de buscar nuevas terapias, nuevos profesionales, parar de bailar nunca fue una opción para mí.

La recuperación fue lo más duro, horas de entrenamiento, había días que sentía dolor otros en que la rodilla amanecía muy inflamada. Tuve varios periodos donde no iba a ejercitar, ya estaba cansada porque para todo tenía que hacer el triple de esfuerzo, tener el triple de cuidado, ser el triple de consciente en cada paso que daba y mi lesión no fue solo una lesión, fue un gran cambio de vida. Mi lesión me ayudo a ser más disciplinada, a cuidarme, a entender más mi cuerpo y también a explorar otros “territorios” ya que tuve que hacer otras cosas que no fueron bailar durante todo ese tiempo y eso me ayudo a madurar mucho.

¿Cuáles son tus recomendaciones de doctores, profesionales de fisioterapia o lugares a los que fuiste y te resultaron bien?

El doctor Santiago Urbieta, quien me opero la tercera vez, fue un excelente profesional ya que supo cómo manejar mi caso, entendió que el ballet es mi profesión y tomó todas las precauciones y cuidados posibles.

En cuanto a la fisioterapia fui a varios lugares muy buenos, con profesionales bien preparados en rehabilitación de rodilla, una de ellas la Lic. Lilian Sanabria con quien hice la fisioterapia los primeros tres meses que son los más importantes después de una cirugía de ligamento cruzado. También Fulvia Bernal, ex bailarina y osteópata, quien no solo me ayudó mucho en lo físico sino también en lo emocional.

¿Qué sentiste al volver a pisar el escenario? 

Ya subí al escenario varias veces desde mi última operación, pero la experiencia más linda es muy reciente, me tocó bailar un rol de solista en “La Cenicienta” con el Ballet UniNorte. Era una variación con varios saltos que siempre fueron mi fuerte pero con las operaciones eso había cambiado, me daba miedo saltar y solo lo hacía de vez en cuando. En los ensayos fui viendo cómo hacer para poder llegar a saltar de nuevo y sentirme segura, al comienzo estaba nerviosa y ansiosa por que quería subir al escenario a dar lo mejor de mí. Llego el día de la función y todo eso ya paso a segundo plano por que las ganas que tenia de volver a pisar el escenario eran más grandes que los miedos e inseguridades, había hecho todo lo que estaba a mi alcance para poder llegar a ese momento y solo quería disfrutarlo. Gracias a Dios así fue, poder moverme libremente por el escenario fue hermoso, para mí no fue euforia o desesperación y tampoco un descontrol de sentimientos, simplemente sentí alegría, tranquilidad. Volví al lugar donde siempre me sentí tan a gusto y en paz, poder compartir ese momento con otros bailarines, sonreírles y esa complicidad y conexión que nos brinda el escenario me hicieron sentir una bailarina de nuevo después de casi tres años.

¡GRACIAS CLARITA POR COMPARTIR CON NOSOTROS TU HISTORIA! 

Y a vos, que nos estas leyendo, espero que este post te sirva de inspiración, te de esperanzas, que encuentres la información que buscabas y/o la compartas para llegar a más bailarines viviendo algo similar.

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El deseo te dá poder y poder es todo lo que se necesita para hacerlo realidad

¡Bienvenido Nicolás Moreno al BLOG AMARBAILAR!

Nicolás Moreno – Bailarin Paraguayo viviendo en Estados Unidos, actualmente parte del elenco estable del Sarasota Ballet, comparte con nosotros un pedacito de su vida, como llegó a donde está hoy, cómo es un día en su vida como bailarin profesional en el exterior, además de otros detalles y lindísimos consejos para cumplir tus sueños.

Resaltamos lo que más nos gustó en negrita y cursiva, también a medida que vayan leyendo pueden ingresar a los enlaces que hicimos en las compañías, escuelas y obras que menciona para que conozcan más a fondo cada detalle de este hermoso mundo del ballet.

Al final de la entrevista, si te gustó y te dejó con ganas de perseguir tus sueños, dejanos un comentario y compartí en tus redes sociales, así nos ayudas a inspirar a más y más bailarines paraguayos, queremos LLENAR el blog de historias y experiencias como las de Nicolas.

¿Dónde y cómo surgieron tus ganas de estudiar ballet?

Siempre digo que empece a bailar antes que a caminar, desde muy chico mis padres me ponían a escuchar cualquier tipo de música y yo bailaba como loco, desde los 7 años empece estudiando todo tipo de danzas hasta que a los 11 años tuve la oportunidad de participar del concurso YAGP en Nueva York y desde ahi me di cuenta que el ballet clásico era a lo que realmente me quería dedicar y en lo que me veía haciendo en el futuro.

En el 2013 ganaste una beca en un curso con la maestra Lidia Segni, ¿Cómo te sentiste al saber que ibas a ser parte de la escuela del Teatro Colón?

En el 2013 la directora del Ballet del Teatro Colón Lidia Segni me dio la oportunidad de ir a audicionar para el Instituto del Teatro Colón, ella decidió que sería mejor para mi que audicionara en el grupo de bailarines de entre 18 a 22 años, teniendo yo 15 años. De 24 bailarines en mi grupo solo seleccionaron 4 y entre esos estaba yo, ubicándome en el penúltimo curso de la carrera. Para mi fue toda una aventura ir a vivir a Buenos Aires solo, pero fue un sueño realizado saber que formaría parte de tan prestigiosa escuela y la emoción de imaginarme todo lo que viviría y aprendería

¿Cuál es tu mejor recuerdo de esa época?

Tengo muchos recuerdos inolvidables como haber tenido la chance de bailar varias veces y en distintas obras con el Ballet Profesional del Teatro Colón y al mismo tiempo con el Instituto, lo que me dió la posibilidad de meterme en el mundo profesional y poder aprender de el. Pero creo que el recuerdo más trascendente que tuve fue mi función de graduación con el Instituto donde me tocó hacer de bailarín principal en el ballet Les Sylphides también conocido como Chopiniana, un ballet romántico y muy mágico para mi, donde al principio y final se encuentra el poeta (el rol que me tocó interpretar) rodeado de 23 Sylphides (bailarinas interpretando a seres del aire que inspiran al poeta). Esa fue una función maravillosa, bailando para 3.000 personas en ese teatro incomparable.

¿Podrías contarnos más sobre tu paso por la escuela del Elisson Ballet de Nueva York? ¿Cómo surgió esta nueva oportunidad?

Me había graduado del Teatro Colón teniendo 17 años, siendo que se debe tener mínimamente 18 para conseguir un contrato en el extranjero, entonces decidí seguir estudiando. Supe del Ellison Ballet mediante amigos y me animó mucho el saber que estaba situada en Nueva York la ciudad donde siempre soñé vivir, audicioné e hice el curso de verano, que creo que fue una de las experiencias más duras de mi vida, entonces me di cuenta que si seguía con ese entrenamiento tan estricto podría llegar a completar con mi formación de mejor manera.

¿Cómo aportaron estas escuelas a tu crecimiento? ¿Notaste diferencias entre ellas? ¿Cuáles?

Ambas escuelas son Vaganova (técnica Rusa de ballet) lo cual también me ayudó a seguir formándome en base a la misma técnica, para mi fue muy bueno poder seguir estudiándola porque la considero como la mas completa.

Definitivamente las dos escuelas aportaron cosas diferentes a mi crecimiento y en tiempo indicado, como por ejemplo el Colón me enseñó a tener respeto y seriedad por mi trabajo, creo muy importante poder pasar por una escuela concentrada en formar bailarines profesionales donde cada uno trabaja por si mismo, me enseñaron que la calidad va antes que la cantidad, que la limpieza de cada paso es importante, que el ballet es un arte no solos pasos y piruetas, que con cada movimiento debe haber una intención pura, que somos arte y no maquinas. Una de las cosas que más me ayudó fue poder convivir con la compañía de ballet ya que pude entender como funciona el mundo profesional.

Sin embargo Ellison Ballet fue una experiencia que creo que todos los bailarines deben pasar para poder entender lo difícil y toda la dedicación que hay que poner para llegar a ser bailarines profesionales. Los maestros Rusos y Americanos de la escuela que nos hacían resistir sus métodos tan estrictos de enseñanza me hicieron ver que no hay limites para perfeccionarnos y aunque nosotros veamos más las cosas negativas que positivas en ellos, lo dan todo sin importarles que nos caigan bien o no, porque ese es el rol de un verdadero maestro, empujar al alumno al limite de sus posibilidades.

¿Cuál fue el impulso que luego te ayudó a querer formar una carrera profesional? Y a partir de ahí, ¿cómo empezaste a buscar oportunidades?

Fue siempre mi deseo llegar a trabajar como bailarín en los Estados Unidos siendo un país tan influyente para el ballet, creo que el deseo te dá poder y poder es todo lo que se necesita para hacerlo realidad. También creo que no hay mejor impulso que la familia y los maestros, tuve siempre la bendición de estar apoyado por mis padres y bien guiado por mis buenos maestros durante toda mi formación.

Vivir en Nueva York me ayudo mucho a buscar opciones de trabajo ya que todas las compañías de Estados Unidos realizan sus audiciones ahi, entonces me preparé bien contactando varias compañías y agendando las audiciones.

Hoy en día formas parte del Ballet de Sarasota, ¿Cómo llegaste hasta ahí? ¿Cuán diferente es la experiencia de estar en una compañía?

Después de haber audicionado en Nueva York había recibido cuatro contratos para diferentes compañías y decidí quedarme con el Sarasota Ballet ya que es muy conocido por su buen trabajo, repertorio variado, la ciudad es un paraíso y los bailarines son de todas partes del mundo.

Al firmar contrato con el Sarasota Ballet pude graduarme como bailarín profesional del Ellison Ballet ya que solamente cuando se recibe una oferta de trabajo en alguna compañía se tiene la posibilidad de egresar de la escuela.

Siempre supe que mis estudios me prepararon bien para la carrera profesional, pero al estar verdaderamente trabajando en una compañía es muy diferente, empezando por las clases que ya no son basadas en mejorar la técnica sino solo para mantener el estado y si querés seguir progresando en la técnica ya depende de tu voluntad y propio trabajo, tenemos que aprender muchas obras de diferentes estilos en poco tiempo lo cuál a veces es un gran desafío, también hay que estar siempre preparado para todo porque sin importar el reparto que te toque nunca se sabe si te tocará ensayar o hasta bailar en función si por ejemplo tu otro reparto se lastima, a veces no hay tiempo suficiente para ensayos así que cuando te toca ensayar tenes que darlo todo y estar seguro de lo que haces ya que puede que no haya una segunda oportunidad y eso le demostrará a los maestros y directores que pueden contar contigo, entre otras cosas que se aprenden estando en una compañía.

¿Cómo es un día en dentro de la compañía? ¿Cuántas horas al día ensayan, cuántas temporadas al año tienen?

En el Sarasota Ballet empezamos todos los días con una clase de ballet a las 9:30 de la mañana pero yo siempre llego una hora antes para podes estirar y hacer ejercicios, tenemos 6 horas de ensayos al día pero cada día el horario es diferente de a cuerdo a que se ensayará, hay días que tengo que quedarme a ensayar todo el día como hay días que salgo mas temprano. Tenemos de entre 7 a 8 temporadas al año, pero en la mayoría de ellas hacemos varios ballet cortos, como por ejemplo 3 diferentes ballets cortos por temporada aunque también ballets largos en otras. Durante todo este año me tocó aprender 16 ballets entre largos y cortos lo cual no fue nada fácil siendo que tenemos que aprendernos las coreografías muy rápido.

¿Cuál consideras que es el mayor beneficio de ser parte de una compañía profesional en Estados Unidos?

Siempre me gustó Estados Unidos ya que es un país muy culto, con mucha diversidad y la gente realmente apoya al arte. También me siento muy afortunado de poder trabajar en este país siendo que hay muchísimos bailarines buenos, eso quiere decir que la competencia de lugares es mayor y no hay oportunidades para todos. Pero una de las cosas mas mágicas para mi es poder compartir escenario con bailarines estrellas de todo el mundo así como participar de galas donde se presentan varias compañías y bailarines famosos.

¿Está en tus planes volver a Paraguay de manera permanente?

Creo que nací en Paraguay por una razón, si bien me formé en el exterior la mayoría de tiempo y también pienso continuar mi carrera por mucho más en otros países, siento que en algún momento volveré a mi país para poder aportar todo lo que aprendí así ayudar de alguna manera a que el ballet siga progresando de manera escolar y profesional. De hecho cada vez que voy trato de compartir todas las cosas que aprendo haciendo cursos o solamente hablando con colegas que se interesan en saber que esta pasando con el ballet clásico en Estados Unidos, siento muy importante que siendo Paraguay un país tan chico nos podamos unir y ayudar entre todos para ir levantando el ballet clásico en especial habiendo tantos talentos y ganas.

¿Cuál es el mejor consejo que podrías dar a los bailarines paraguayos que sueñan con triunfar en el mundo del ballet?

Que se enfoquen en una meta y de ahí hagan todo lo posible para hacerla realidad, tomar más clases, averiguar y meterse en cursos de ballet ya sea en Paraguay como en el extranjero porque además de aprender más cosas también se pueden llegar a dar otras oportunidades como me pasó a mi de lograr llegar al Teatro Colón mediante un curso, practicar en todo momento y con la mentalidad de que todo es posible.

Sin importar que tan bueno sea el maestro si el estudiante no da todo de sí jamas se llegará a la meta, es importante el respeto hacia el ballet como arte y al maestro como nuestro guía pero hay que saber que para llegar a cumplir un sueño todo depende de uno mismo y con cuanto amor y dedicación lo hagas. Yo hoy en día estoy cumpliendo mis sueños gracias a que me esforcé buscando opciones, sufrí al dejar a mi familia y amigos por mucho tiempo y trabajé con mucha dedicación para mejorar como bailarín y persona, así que recomiendo que se de todo por lo que uno ama porque el día de mañana la satisfacción será mucho mas grande que el dolor.

¡GRACIAS NICO POR COMPARTIR CON NOSOTROS TU HISTORIA! 

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“Arriesgar” en una carrera artística es en realidad “no moverse”

Creo que ya se están acostumbrando a los JUEVES DE AMARBAILAR, ¿verdad? 

Espero que si y espero MÁS TODAVÍA que sean conscientes de que detrás de cada uno de estos posts hay un artista, dedicándote su valioso tiempo, con el objetivo de inspirarles a que den un paso más y crezcan artística y profesionalmente. Así que aprovechen y lean todas las fantásticas historias que comparten con nosotros 🙂

¡Ahora preparense para la entrevista de Cecilia Segovia, una GRAN visionaria del arte en nuestro país, con una carrera impresionante, simplemente GENIAL!

¿Cómo surgió tu deseo de ser bailarina?

Soñaba desde niña con ser bailarina y vivir en Europa. Me enamoré “a primera vista” de la danza, cuando con 5 añitos, comencé  el ballet. Siempre pienso que fue la conjugación del aura majestuosa y honda de la música que me apasionaba, con mi temperamento de deportista (por no decir que era tremenda y no me quedaba quieta! jaja!)

¿Qué fue lo que te hizo apostar por el arte?

Yo creo que intuía, medio naturalmente, desde chiquitita que el arte es la conjunción del alma, que envolvía sentimientos, ideas, técnicas y estética; que guardaba un secreto de genialidad y maestría. Descubrirlo y re descubrir esto a través del ballet y su expresividad, y tantos maestros aquí y en el mundo, me apasionaba. Era un universo que me entusiasmaba como ninguna otra cosa. Yo era la “artista” de la familia, desde que era una pulga, y  lo típico, cuando empezás a dejar en claro tu vocación en los escenarios y en las peñas familiares; vivir viajando, conocer otras culturas, aprender idiomas y bailar,  todo eso era parte de ese mundo “fantástico” del  Ballet que me motivaba profundamente. Por todo esto no fue difícil apostar por el arte. Cuando lo que hacés te mueve internamente y te sentís bien en tu piel -y en tus pies!-, no cabe la duda y no te planteás siquiera que pueda ser difícil o alocado.

Luego, así fue que con 15 años ingresé al Ballet Municipal mediante una audición y empecé a dedicarme profesionalmente a la danza.

 Imaginamos que fue un cambio muy impactante en tu vida adolescente. ¿Cómo adaptaste tus estudios u otras actividades a tu temprana carrera profesional?

Un cambio radical, sin lugar a dudas. Unas jornadas largas en donde tenían que caber los ensayos y la disciplina del Ballet, los estudios libres, la formación en danza para el profesorado, los idiomas – porque empezaría a viajar!- y la enseñanza, que también me encantaba. Yo lo tenía clarísimo y así se puede compaginar todo…y si disfrutás de lo que hacés, encontrás la manera y el tiempo!

Fuiste Primera Bailarina del Ballet Municipal ¿Que recuerdos tenés de tu paso por la compañía?

Fue la primera experiencia en mi vida profesional y fue como una burbuja mágica; un cuento de hadas a aquella edad, que se hacía muy real en cada clase, ensayo y función, muchas horas en el teatro y viajes. Fui primera bailarina interpretando todos los roles que siempre quise y soñé.

Viviré eternamente agradecida con esa primera experiencia que me permitió bailar tanto y me abrió las puertas a muchísimas otras grandes oportunidades.

Arriesgaste mucho por tu carrera y en busca de superar tus límites viajaste por varios lugares del mundo, tomaste clases en compañías como la Opera de Paris, American Ballet, entre otros lugares de gran renombre. En ese momento viajar era algo poco común para un bailarín paraguayo, ¿Cómo aporto esto a tu crecimiento? ¿Qué fue lo que más te llamo la atención de esos viajes?

Cuando viajás la vida te cambia de perspectiva. Para mí no hubo riesgos, fue una consecuencia natural de mi vocación creo, y del trabajo duro. Me lancé sin pensarlo, arriesgar en una carrera artística es en realidad “no moverse”. Participé en concursos y festivales en Sudamérica, complementé mi formación en Buenos Aires y en el Ballet de Santiago de Chile. En Sao Paulo compartí escenario con Cecilia Kerche, Iñaki Urlezaga y otros grandes nombres de la danza latinoamericana, que son reconocidos bailarines a nivel mundial. Desde allí  entrelace una gira del Ballet a Cuba con mi primera pasantía a los Estados Unidos, en la compañía joven del American Ballet Theatre. Mi primer viaje a Europa se dio con nuestra participación en el concurso de París para el cual fuimos seleccionados con mi partenaire Anton Romanov, que derivó en una beca en la Opera de París! Y luego un recorrido por gran parte de Francia (en la Opera de Bordeaux,  El Capitol de Toulouse, el Ballet del Norte, Ballet de Nancy) en Suiza, estuve en el Ballet Joven de Ginebra y de manera personal tome clases y participé en ensayos con el gran Maurice Béjart en Lausanne, bailé en Alemania, en Noruega, en la de Opera de Viena, en Austria y en el Ballet Nacional de España en Madrid, entre otros.

 En verdad, no era muy común tal travesía en ese momento para un artista del Paraguay. Experiencias y oportunidades así te abren la mente en todos los sentidos y en lo que se refiere a la danza te permiten experimentar diferentes escuelas y estilos. Yo encontré mi metodología y pedagogía en la escuela francesa, de la mano de Gilbert Mayer, quien fuera también maestro de Nureyev Baryshnikov, mientras estuve en la Opera de París y mi estilo, es decir, mi “manera de hacer” principalmente en el Alvin Ailey American Dance Center de Nueva York (que para mí es como un templo al que acudo cada año para nutrirme). Todo esto me ha abierto infinidad de puertas a interesantísimos mercados y proyectos.

¿Cómo surgió la oportunidad de empezar el Ballet UniNorte? ¿Cuáles fueron las necesidades a nivel país que observabas y que te ayudaron a tomar la decisión de encabezar un proyecto tan grande?

Volví a Paraguay en medio de todas estas experiencias, con visiones y sueños nuevos de aquí y allá. Había descubierto que quería complementar mi carrera de bailarina con otros estudios. Ingresé a la Universidad, pero pronto ahí se dieron todas las políticas que facilitaron la creación del Ballet,  y otra vez mi vocación por el arte me permitiría fundar, dirigir e interpretar roles principales en los comienzos del Ballet UniNorte.

Había que fomentar la danza en este suelo, crear la segunda compañía clásica del Paraguay, sería en cierto modo un nuevo soporte y también, por qué no, un incentivo para hacer mejor las cosas en general. En nuestra sociedad faltaba, no una compañía, sino varias, más festivales, más espacios para la danza.  Así surgió un poco la idea y la visión para esto. Y te puedo decir que ahí sí arriesgué en este oficio; en el mundo del arte hay demasiadas oportunidades para hacer cosas y surgir, el mayor desafío para mí fue fundar en Paraguay, un Ballet al que no le daban mucho tiempo de vida.

Sin embargo el año pasado me invitaron para festejar con ellos su 15º aniversario con una puesta en escena de gran nivel. Haber apostado a aquella nueva plataforma fue un éxito y hoy una gran posibilidad para proyectar a las nuevas generaciones de bailarines, maestros y coreógrafos.

 ¿Que pensás hoy en día del Ballet UniNorte? ¿Tendrías sugerencias o críticas constructivas?                       

El Ballet UniNorte es una apuesta a la cultura sin precedentes en el sector privado del Paraguay, ha hecho un trabajo monumental durante estos 15 años de existencia,  generando innumerables espacios para la danza, contribuyendo a su difusión e impulsando el Ballet en nuestro país. Más que adentrarme en una crítica artística, de estilo o técnica, como paraguaya, con ganas de que las cosas mejoren en mi país prefiero resaltar el esfuerzo y la dedicación, por todo lo edificante que es este Ballet para la danza en nuestra tierra, lo que se invierte en cada proyecto, la formación, la rigurosidad, el tiempo y el amor: valores  infalibles que conducen inexorablemente a la calidad y al buen resultado. Estos principios son sugerentes en general también para todos los grupos emergentes, los bailarines que salen, los que vuelven, los que organizan festivales, las academias privadas que se comprometen con la formación de los bailarines, y gente como la de este blog y vos Michelle, que promueve todo eso y nos cuenta historias que inspiran. Por ahora y viviendo lejos, prefiero felicitar y aplaudir este clima de profesionalismo en pleno progreso y que pone al Paraguay en la escena mundial. (CECI SOS LO MÁS!!!)

 En la actualidad, ¿Seguís de alguna manera involucrada con el mundo del baile?

Sí, plenamente. Dirijo mi academia Dance it, en Barcelona donde estoy radicada, también una compañía coreográfica de jóvenes, con la cual encaramos diversos proyectos y espectáculos, bailo puntualmente en galas y festivales, y estoy experimentando con metodologías y estilos originarios de diversos rincones de la tierra en un Ballet multicultural en Nueva York .

En los últimos dos años incursionamos en el mundo de la publicidad tanto yo como mis bailarines, y estamos participando en comerciales para distintas agencias europeas, incluyendo Spots para marcas como Audi, Sanex, etc., en eventos de moda y en  proyectos fotográficos, video clips y cortometrajes de baile.

Trabajo también con danza moderna, especialmente con el hip hop, disciplina en plena expansión que cuenta con Barcelona como una de las grandes capitales de este energético estilo. La tendencia es la fusión en la danza contemporánea que permite una gran flexibilidad para la creación. En ese contexto trabaja en mi escuela Eric Martin, uno de los mejores coreógrafos del momento en Barcelona. Para conectarme con lo actual, con  jóvenes y pequeños, también bailo como hobbie y es muy divertido!

En el caso de que así sea, ¿Tenés otros proyectos en mente? ¿Algún plan de volver a Paraguay a implementarlos?

¡Proyectos miles! ¡Mi cabeza no para! ¡Jajaja! Sobre todo que la danza está de moda y hay tantas oportunidades de hacer cosas creativas y apasionantes. Aunque la mayoría de mis planes y proyectos son para desarrollarlos acá en Barcelona y en Nueva York por las posibilidades de formación y la cantidad de arte, espectáculos y estilos que se promueven, también habiendo bailado en tantos escenarios y habiendo sido formada por buena parte de los mejores maestros, me gustaría retransmitirlo en algunos proyectos muy específicos en Paraguay. Siempre hay ganas de visitar, de compartir con mi gente y sobre todo de aportar lo que pueda al desarrollo de la danza en nuestro país.

Para finalizar nos gustaría que desde su posición de directora, maestra y bailarina, des un mensaje a todos los artistas del país.

Cuando uno siente que el arte o la danza es lo suyo, es  muy importante ser fiel a sí mismo y avanzar en sintonía con esa pasión. Razones y sentimientos cuando se conjuran, son los nutrientes de cada vocación. El camino más difícil y frustrante no es el que conlleva trabajo duro, apuestas y renuncias, sino aquel que se deja seducir por el rumbo del facilismo y de las garantías de una carrera más cómoda y segura, renunciando a cualquier razón de ser.

Realmente la senda del éxito no está garantizada por ninguna profesión, si no en donde nos sentimos felices y plenos haciendo lo que nos gusta.

¡GRACIAS CECI POR COMPARTIR TUS VIVENCIAS TAN ESPECTACULARES CON NOSOTROS! 

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En directo desde la ciudad de NUEVA YORK

¡Hoy tenemos un post especial desde la ciudad de NUEVA YORK y esperemos que sea el primero de muchos!

La idea es compartir con ustedes mi experiencia bailando en esta fantástica ciudad, combinada con la de mi roomie por los próximos 3 meses, Anita Franco.

Comentando “resumidamente” lo que más nos llama la atención, tirando los tips para aprovechar al máximo el programa, recomendar profesores y simplemente transmitir lo que vamos viviendo en el ISVP (International Student Visa Program) de Broadway Dance Center.

Es breve, yo se… pero prefiero que me digan que es lo que quieren saber y en base a eso voy preparando la siguiente publicación. Finalmente si es muy largo ya no me van a leer jajaja… más vale que se queden leyendo y al final me dicen que les pareció, entendieroooon?

Buenoooo… Para empezar me imagino que no tooooodo el mundo conoce BROADWAY DANCE CENTER, así que les voy a contar muy brevemente.

¿Qué es Broadway Dance Center?

Empezó a inicios de 1980, como una de las primeras escuelas del mundo con el sistema de clases “drop – in”, persiguiendo el sueño de su fundador Richard Ellner, de compartir la alegría de bailar, juntando a toda la gente a través de esta pasión en un espacio libre y feliz.

Hoy en día cuenta con un staff de maestros con curriculums incomparables y ofrecen más de 350 clases por semana para todos los niveles, estilos y sueños, bajo el objetivo de inspirar al mundo a bailar. (¿Qué lindo verdad?)

 

Y ahora… ¿Que estamos haciendo acá? ¿Qué es el ISVP?

El ISVP es el programa para estudiantes internacionales de BDC, consiste en periodos de 3, 6 o 12 meses al que vienen bailarines de todas partes del mundo así que además de bailar todo el día conoces a un grupo de personas con tus mismos intereses y amor por el baile.

Lo lindo de todo esto es que podes venir con el fin de intensificar un estilo que te gusta o querés salir de tu zona de confort y sumar un estilo nuevo a lo que ya sabes hacer o si tu único objetivo es venir a bailar sin parar también lo podes hacer y así MILES de opciones que se adaptan a casi casi casi todo lo que quieras.

Tomas al rededor de 12 clases por semana, son 2 obligatorias de ballet y las demás ya van de acuerdo a tu “concentración”, que sería el estilo en el que quieras perfeccionarte.

En mi caso, vine a capacitarme en Musical Theater, así que voy a estar tomando clases de teatro, canto, tap y por supuesto las clases de theater, que son las de baile.

Anita va a concentrarse en Street Styles como hip hop, funky, street jazz y high heels y lo va a complementar con contemporary jazz.

Además tenemos la posibilidad de elegir hasta dos mentores, es decir, dos maestros que nos van a ir guiando a lo largo del programa, esto es opcional pero ya que tenemos la posibilidad mejor aprovecharla, verdad?

Formando parte del ISVP también tenemos muchos beneficios, como descuentos en clases extras, en tiendas de baile, en centros de salud especializados en bailarines, también tenemos acceso a la “consejería estudiantil” en la que nos reunimos con un miembro del staff de BDC para ir cumpliendo las metas que en este momento nos tenemos que sentar a escribir (jajaja), además de tener espacios gratuitos de ensayo y muchas cosas más.

Es un programa muy completo y ahora que está terminando nuestra primera semana acá les puedo decir que CADA DÍA ES MÁS FANTÁSTICO QUE EL ANTERIOR.

“HAPPY TO BE HERE AND READY TO WORK”

Con esta frase (“Feliz de estar acá y lista para trabajar”) arrancó la semana de orientación con clases geniales e indicaciones para sacar el mayor provecho de nuestro tiempo acá.

Creíamos que veníamos a tomar clases de baile y listo, creíamos que ibamos a tener tiempo libre, jajaja eso creíamos… hasta que el primer día nos entregaron una carpeta LLENA de hojas con muchísima información, tips, objetivos, promesas y sugerencias/obligaciones para llevar la experiencia al siguiente nivel y fuimos más felices que antes porque hasta ahora NO PARAMOS UN SEGUNDO.

Entre todas las actividades y clases de esta semana, tuvimos una audición en la que nos indicaron el nivel en el que nos conviene empezar, con que profesores, cuáles son los puntos en los que somos fuertes y cuáles tenemos que trabajar, es decir, estamos como esponjas nuevas tratando de absorver TODO lo que vemos, escuchamos, bailamos, etc.

Así empezamos esta hermosa aventura, y ¿que mejor ciudad para vivirla que en Nueva York?

Un lugar que te hace soñar y apuntar a las estrellas, en donde el arte se respira en el aire.

Les invito a que sigan de cerca nuestro recorrido y que al final de este post nos dejes tus comentarios o consultas para seguir compartiendo con ustedes 🙂

 

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Nunca dejes de sentirte que sos capaz

¡Le damos la súper bienvenida a Tati Mersán a nuestro BLOG!

Tatiana Mersán – Bailarina Paraguaya viviendo en Uruguay, actualmente parte del elenco estable del Ballet Nacional Sodre, nos cuenta en esta entrevista los momentos claves que marcaron su destino y que la llevaron al lugar en el que está hoy.

Resaltamos lo que más nos gustó en negrita y cursiva, también a medida que vayan leyendo pueden ingresar a los enlaces que hicimos en las compañías, maestros, variaciones y competencias que menciona para que conozcan más a fondo cada detalle de este hermoso mundo del ballet.

¡Gracias Tati por compartir con nosotros y nuestros seguidores momentos importantes a lo largo de tu carrera!

Al final de la entrevista, si te gustó y te dejó con ganas de bailar más, dejanos un comentario y compartí en tus redes sociales, así nos ayudas a inspirar a más bailarines paraguayos.

¡QUE DISFRUTEN!

¿A que edad empezaste a estudiar ballet? ¿Te atrajo siempre o tu pasión surgió a través de los años?

Empecé a estudiar ballet a los 5 años, no fue algo que me apasionó desde el día uno, a medida que pasaron los años empezó a crecer una pasión, un amor y aumentaban ganas que tenía de bailar!

¿Recomendarías estudiar otros estilos en simultáneo o consideras importante dedicarse enteramente a uno?

Creo que es súper importante, sobre todo hoy en día, estudiar otros estilos. Creo que es bueno elegir una línea de base, como podría ser el ballet, pero es recomendable complementar con otros estilos, sea el moderno, contemporáneo, flamenco, etc. Cada uno de ellos suma y aporta mucho más de lo que te puedas imaginar. Hoy en día, se busca un bailarín mucho más completo, versátil y capaz de moverse con facilidad en los diferentes estilos.

 

¿Cómo te diste cuenta que querías dedicarte a esto?

A los 15 años fui a mi primera audición, era para ingresar al Ballet UniNorte que en ese entonces se estaba formando. Fui porque previamente me había encontrado con Cecilia Segovia, que era mi ídola, la admiraba muchísimo y quería ser como ella. En el encuentro que tuvimos, ella me recomendó que asistiera a la audición, lo hice y entre a la compañía. En ese entonces, a pesar de que tenía 15 años, no era muy despierta como lo son las niñas de ahora, y no entendía muy bien en que me estaba metiendo, pero me daba cuenta que lo disfrutaba mucho. Pedí permiso en el colegio para salir antes y mi mama me buscaba y recuerdo que me cambiaba en el auto para llegar a tiempo! Ya estaba trabajando! No podía llegar tarde! Tenía que marcar tarjeta! jajaja. Ahí entendí lo que era la profesión, lo que era el trabajo como bailarina, debo admitir que igualmente en ese entonces lo tomaba como un juego, porque simplemente me gustaba mucho.

Durante el año que fui parte de la compañía me tope con Michele Bittencourt (bailarina brasilera) quien me comentó que existía un concurso en Brasilia donde el jurado era de Europa. En realidad era un seminario de tres semanas donde al final de cada semana había un día de competencia en el que presentabas una variación y de acuerdo a como te iba pasabas a la siguiente semana. Lo que me llamó la atención de este dato era que el jurado era de Europa. Mi sueño era llegar hasta ahí. En ese entonces en el Ballet UniNorte estaba de maestra Alejandra Díaz, ahí la conocí y le pedí que me ayudara con este nuevo desafío.

Y así fue, la locura empezó, y nos pusimos a trabajar todos los días hasta las 11 de la noche, de lunes a domingos, tenía que ir al colegio, luego a la compañía y luego ensayar con Ale toda la noche. Fue un lindo proceso, un gran desafío, y llego el día, partimos a Brasilia, habíamos preparado una variación para cada etapa, teníamos esperanzas, pero éramos conscientes del nivel de la competencia, entonces marcamos pasaje de regreso para finales de la primera semana (duración competencia, 3 semanas).

No les puedo explicar lo que significó para mí el hecho de llegar a Brasilia, de pensar que maestros de Europa me iban a estar mirando y a su vez rozando con bailarines de gran nivel. Recuerdo haber tomado clases con grandes maestros, Elena Pankova (Rusia), Vladimir Klos (Alemania), Cyril Atanassoff (Francia), entre otros. Cyril es maestro de la Opera de Paris, yo no podía creer que estaba tomando clases con él. Recuerdo que Ale Díaz siempre me mostraba videos (VHS) de la Opera de Paris, entonces era como que estaba viviendo mi video. Llegó el último día de la primera semana, era el día de la competencia, estaba lista, presentaba esa noche la variación de Gamzatti del 1er acto de la Bayadera, lo disfruté muchísimo. Al día siguiente, teníamos marcado el regreso, pero nos enteramos que sorpresivamente había pasado a la segunda etapa del concurso! Yo no podía creer, hicimos llamada de larga distancia (fíjense la época) para avisar a mi familia de la noticia! Estábamos muy contentos, yo no daba más de la emoción. Llego el final de la segunda semana y tenía preparado Kitri 1er Acto, El Desafío de Don Quijote. Entré y di todo lo que tenía, goce muchísimo haciendo esa variación, una mezcla de emoción, adrenalina y el placer de interpretar a Kitri. Al día siguiente nos enteramos que pase a la última etapa! Esta noticia superó todo tipo de expectativas. Llegó el día de la final, tenías que presentar una de las variaciones que ya habías bailado, nosotras nos decidimos por Kitri, que Ale siempre me decía que era mi caballito de batalla. Salí al escenario con todo, no tenía nervios, solo me inundaba la felicidad y la emoción de estar viviendo ese momento. Al término de todo esto, recibí el tercer premio de la competencia, no lo podía creer, pero también recibí la beca que todo el mundo quería (que yo no estaba ni enterada que existía). Una beca completa para estudiar en la Academia de Danzas de la Universidad de Música y Artes Escénicas en Manhheim, Alemania. Para serte sincera, jamás apunte a Alemania, jamás me imagine ir ahí, pero fue lo que marco mi destino, era el siguiente paso! Fue lo que inconscientemente fui a buscar!

A todo esto, recibo una invitación y carta de recomendación del maestro de la Opera de Paris para integrar el Conservatorio de Paris. Yo no podía creer todo lo que me estaba pasando! Recuerdo que el maestro Vladimir Klos quien me había otorgado la beca a Alemania se acercó y me dijo, tenes que decidirte, no podes tener las dos cosas, venís con nosotros? Yo quede anonadada con la situación, se empezó a sumar presión. Estaba ahí con dos ofertas, con un 3er premio, fue todo lo que nunca me imaginé, fue increíble! Opte por Alemania, estuve ahí 2 años y obtuve mi Diploma en Danza. Mediante todo esto que me fue pasando, ya sin darme cuenta, estaba tomando la decisión de seguir mi pasión y darle la chance de que sea mi carrera.

¿A los cuantos años dejaste el país por primera vez para ir a bailar? ¿A donde fuiste y para que? ¿Lo hiciste sola? ¿Cómo te sentiste?

A los 8 años fue la primera vez que salí del país para ir a una competencia en Bonto Goncalvez (Brasil). Fui con la academia Núcleo de Arte y Danza, que fue donde empecé a bailar, y fui sin mi mama, a cargo de Maribeth Brizuela, que hasta hoy día me cuida y me mima! Luego de este viaje, fui a varios concursos, siempre sola, es decir sin mis padres, siempre con el grupo de la academia. Fue a los 16 años recién cumplidos cuando fui Alemania, ese si era un viaje largo, duro y de mucha distancia. Fue súper duro despegarme de mi familia, amigos, de mi casa. En ese entonces no había wifi, no había internet en todos lados. Recuerdo antes de irme me compraron mis padres uno de los primeros celulares a color. Cuando llegue al aeropuerto de Frankfurt, me puse a llorar, sentía la enorme distancia que tenía de mi casa, fue difícil. El primer día de clases fue increíble, la escuela hermosa, súper moderna, 6 salones, maestros de Inglaterra, Rusia, Alemania, pianistas increíbles, era todo un sueño, pero a su vez una exigencia completamente diferente a la que estaba acostumbrada. Me costó un poco adaptarme a la frialdad de la gente en general, al idioma y a la exigencia de la escuela. Sentía que no sabía nada, que tenía que empezar de cero, que estaba súper atrasada. Éramos 8 chicas en mi clase, al final del año terminamos 4, pocas resistimos a la exigencia del lugar. Al año siguiente sobrevivimos solo 3, ese año sí que fue duro, pero fue el más efectivo de todos.

A pesar de que fue muy difícil, fue una experiencia que jamás pensé tener, me acostumbre y adapte a la exigencia de la escuela, pero lo que más me costó fue la distancia con mi familia. El segundo año ya tenía internet, era por cable, recuerdo que hice mi primera casilla de mail y chateaba a veces por el MSN. Mis amigas me mandaban por correo grabaciones de las músicas que se escuchaban en Paraguay. Recibía cartas de mis compañeras de colegio que me contaban lo que pasaba. Yo tuve que terminar el 5to curso adelantado para poder irme, o sea me estaba perdiendo el último año del colegio. Realmente deje de lado todo para poder aprovechar la oportunidad que estaba teniendo. Mi familia siempre me contuvo y me apoyo en cada paso, eso siempre me ayudo a seguir adelante firme y fuerte!

¿Cuáles fueron las mayores dificultades que se te presentaron?

La mayor dificultad a la hora de querer ingresar al mundo profesional en el exterior es pasar la audición. Yo he hecho, a lo largo de mi vida, aproximadamente 15 audiciones en Europa y 10 en Estados Unidos. En alguna llegue a la final, en otra fui eliminada en la primera instancia. Es muy alta la competencia, es muy particular lo que pide o busca cada director. Siempre están necesitando bailarines diferentes, capaz justo en la audición a la que fuiste estaban buscando una chica baja, y así hay mil variables.

Mi mayor dificultad fue siempre conseguir que me contraten. Lo logre en Argentina, en el Ballet de Iñaki Urlezaga donde estuve un año y luego en el Ballet de Teatro Argentino de La Plata donde estuve solo un par de meses. Estuve varios meses buscando mi lugar, buscando una compañía que me aceptara. Fue en ese entonces que Julio Bocca convoco la audición para integrar el Ballet Nacional Sodre. Me presente y quede, no lo podía creer! Y a la semana ya estaba trabajando con la compañía! Cuando es para vos, se da cuando menos lo esperas, o en el lugar menos pensado, así me paso a mí! La clave es no parar y no dejar de confiar en uno mismo. Nunca dejes de sentirte que sos capaz! Yo estoy segura que hay lugar para todos, pero a veces es en el lugar menos pensado o esperado, o capaz un lugar al que nunca apuntaste, pero si es ahí la oportunidad hay que saber aprovechar! La carrera es corta!

¿En algún momento quisiste dejar todo y volver a Paraguay? De ser así ¿qué te detuvo?

Ya me paso. Lo pensé por años, pero no me animaba a tomar una decisión así, era optar por quedar desempleada y enfrentarme a la realidad artística en Paraguay. No fue fácil, pero así como dije anteriormente, la carrera es corta y a veces uno mismo se tiene que trazar nuevas oportunidades y experiencias y no esperar que te las den. A fines del 2014 renuncie al Ballet Nacional Sodre, por suerte Julio (director BNS) me entendió y me apoyo con esta decisión.

En tu experiencia ¿Que es lo más importante al presentarse a una audición?

Lo más importante hoy en día no es mostrar lo virtuoso que sos o la técnica que tenes, es que puedas mostrar tu PERSONALIDAD, es que puedas marcar la diferencia con tu actitud y tu seguridad. Los directores buscan artistas, no atletas. Muchas veces nos destapamos recién en el escenario, y eso está mal. Hay que saber hacerlo desde la clase. En una audición no podes darle lugar a la duda, el nervio o el miedo. Hay que saber demostrar quien sos y que se vea en cada movimiento esa seguridad, esa pasión y esa solidez que tenes al bailar.

¿Tuviste alguna lesión durante tu carrera profesional?

No! Podes creer? Hasta ahora tuve mucha suerte!

¿Querrías quedarte en el Ballet Nacional Sodre o te gustaría conocer otras compañías?

Ahora mismo estoy bien en el BNS, tengo la oportunidad de trabajar con grandes coreógrafos y bailarines de todo el mundo y estoy cerca de Paraguay. Si tuviera la oportunidad de ir a otro lugar, capaz que lo pienso y analizo un poco, capaz lo hago para poder vivir una experiencia nueva y diferente. Siempre fui fan de aprovechar las oportunidades!

En base a lo que tuviste la oportunidad de conocer, ¿En qué situación están actualmente las compañías de ballet en las que estuviste en comparación a las que tenemos en Paraguay?

El problema en Paraguay es que las compañías no tienen suficiente apoyo económico, eso hace que las condiciones de trabajo no sean favorables, lo cual lleva a que el bailarín no pueda trabajar de manera digna y vivir de su profesión. Desde mi punto de vista, ese es el mayor problema.

En las compañías donde estuve, cada una era sólida, es decir, contaba con una estructura y apoyo como para que el bailarín pueda desempeñarse como profesional. Lastimosamente en Paraguay nuestra profesión muchas veces no es vista como una profesión. Hay poco conocimiento del valor del arte en nuestro país. Tengo esperanzas de que esto cambie, es más, yo creo que ya está cambiando! De a poco todo lo que involucra arte está tomando mas forma y relevancia en nuestro país.

Por ultimo, podrías contarnos ¿Cuáles son tus proyecciones para el futuro y tus deseos para el crecimiento del arte en Paraguay?

Ya hace 10 años que estoy viviendo fuera de mi país. Me di la oportunidad de regresar por un año y medio y me di cuenta que hay sed de más por parte de los bailarines. Tengo muchas ganas del día de mañana poder ofrecerles una plataforma de formación y trabajo parecida a la que yo tuve y estoy teniendo en el exterior. Que ya no tengan que salir del país para obtenerlo. Creo que el sueño de todos los que están y los que nos fuimos es tener la oportunidad de realizarnos como artistas en nuestro propio Paraguay. Tuve la oportunidad de armar espectáculos mientras estuve y me di cuenta que SI SE PUEDE, hay gente en Paraguay que si tiene ganas de hacer las cosas bien, de remar por el camino correcto para llegar a la excelencia. Mis deseos para el crecimiento del arte en Paraguay es que los artistas no se conformen, que busquen más, que no paren de soñar, que no dejen de que la mediocridad les gane, es el peor enemigo así como el famoso “así nomás”. Hay que empezar a educar al público, a que sepa de danza, de teatro, de pintura, hay que fomentar en las nuevas generaciones esa sed de conocer el arte, de saber valorarlo, así como la gente hace lo que sea para ir a la cancha, seria genial que también puedan hacerlo para ir al teatro!

Todo es cuestión de qué nos enseñen e inculquen, somos seres de costumbre.

¡GRACIAS TATI POR COMPARTIR CON NOSOTROS TU HISTORIA! 

Y a vos, que nos estas leyendo, esperamos que este post te sirva de inspiración, te den ganas de salir de tu zona de confort, que encuentres la información que buscabas y la compartas para llegar a más bailarines.

Si tenés alguna pregunta o querés compartir tu historia escribinos a contacto@amarbailar.com 

 

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Jugándote por más cada vez y arriesgando más cada día

¡Abrimos el Blog Amarbailar 2017, con una invitada DE LUJO!

DIANA ALBRECHT – Bailarina Paraguaya viviendo en Estados Unidos, actualmente parte del elenco estable del Boston Ballet como solista, Artista de Gaynor Minden,  y como si fuera poco, estudiante de Business Management en la Northeastern University.

Amamos sus respuestas, así que nos tomamos el atrevimiento de ir resaltando lo que más nos gustó en negrita y cursiva, también a medida que vayan leyendo pueden ingresar a los enlaces que hicimos en las compañías, maestros y competencias que menciona para que conozcan más a fondo cada detalle de este hermoso mundo del ballet.

¡Gracias una vez más Diana por aceptar compartir con nosotros y nuestros seguidores un poquito de tu historia, tus experiencias y por tus palabras de aliento para los futuros bailarines!

EMPEZAMOS!!!

¿Cómo llegaste al mundo del baile, desde un principio supiste que esto era lo que querías para tu vida?

Comencé a los 3 años porque una prima mía tomaba clases de ballet y cada vez que íbamos a buscarla yo me apasionaba con la música y el bailar, tanto que no quería ir de vuelta a mi casa. No me imaginaba que iba a ser una carrera para mí. Una cosa llevó a la otra. El ballet para mí fue siempre un desafío y cada premio en competencias o el avanzar técnicamente fue una conquista. Creo que me apasionó y busqué crecer y crecer hasta que los desafíos aumentaron, se hicieron grandes y siguen siendo aun más grandes y las satisfacciones también, que no consigo parar.

¿Qué fue lo que te impulsó a dar el gran paso y salir del país? ¿Cuántos años tenías y cómo empezaste?

Creo que uno necesita cambios constantemente. Esta semana terminamos el ballet Artifact 2017 con el Boston Ballet, una de las obras del famoso coreógrafo William Forsythe. Trabajar con el fue una experiencia inolvidable, una de las cosas que nos dijo es que “la mente quiere aprender” y debemos educarla constantemente para evolucionar. Yo creo que cada cambio en mi vida fue eso, buscar evolucionar y no conformarme. Salir del país puede ser muy duro especialmente si hay diferencias de idiomas y culturas, pero uno solo puede aprender más y crecer saliendo del área de confort y enfrentando desafíos en ambientes de alta competitividad.

Viviste en Washington DC aproximadamente seis años, un salto grande en tu vida y en tu carrera de bailarina. ¿Fue difícil estar lejos de tu familia y amigos? Si fue así, ¿Qué te ayudó a sobrellevar esa situación?

Es difícil cada día el estar lejos de la familia. Lo que me ayudó fue la tecnología, el poder comunicarme con ellos diariamente y saber que ellos quieren el éxito para mi, tanto como yo y que disfrutan de cada avance conmigo. Mi familia es mi mayor soporte. Esta carrera es muy difícil, nada es fácil y debes ser muy fuerte mental, física y emocionalmente. Lo que me ayuda en momentos críticos es hablar, meditar, desahogarme y recordar que finalmente todo pasa. Luego uno piensa: Wow… valió la pena resistir! Creo que todas mis experiencias y momentos difíciles me ayudaron a formar una coraza de acero.

¿Cómo llegaste al Washington Ballet? ¿Podrías compartir como viviste el proceso previo? ¿Fue a través de una audición, habían muchos bailarines en tu misma situación, estabas nerviosa?

Decidí volver a mi país después de dos años en Rio de Janeiro, donde integré la Compañía Jóven de Ballet, para planear mi futuro. Quería venir a los Estados Unidos al menos por un mes!!! Luego de enviar un decenas de videos y e-mails a todo el mundo, recibí la invitación de uno de los miembros del jurado del Youth America Grand Prix, que en esa época era director del American Ballet Theater Studio Company. El vio algo en mí y me cambio la vida. Fui a New York para competir en el Grand Prix, con dos semanas de preparación. Tomé clases durante la competencia, donde el director del Washington Ballet me ofreció un contrato para el Washington Ballet Studio Company. Si, había mucha gente de diferentes partes del mundo en la clase. Mi experiencia en New York fue un sueño. No estaba nerviosa porque decidí disfrutar del momento a pesar de lo que fuera a pasar.

No hablaba inglés, fue todo muy rápido, fui la primera paraguaya en participar en dicha competencia y quería dejar bien en alto el nombre del país a que representaba (Paraguay). Las cosas pasaron y podría escribir un libro sobre todo lo que viví en esas tres semanas, cosas inesperadas y extraordinarias ocurrieron y jugaron a mi favor. Definitivamente mi vida cambió desde entonces.

Como en todos lados, seguro empezaste de cero, ¿cómo ganaste tu lugar en la compañía?

Trabajo, trabajo, trabajo. Hacer lo que parece imposible y soportar de todo. Ser respetuosa aunque escuches algo que no te guste, demostrar interés en aprender. Siendo humilde, siendo tu misma, imitando/aprendiendo lo bueno que ves. Jugándote por más cada vez y arriesgando más cada día. Con tu trabajo en el escenario, demostrar que sos confiable, así llegan los roles mas importantes. Pero es un proceso. Esta profesión no es de velocidad pero si de mucha resistencia.

Una vez adentro, ¿cómo era tu día a día?, ¿cuántas horas al día entrenabas?, ¿cómo estaba compuesta la clase?

Creo que comenzábamos a las 9:30 am y terminábamos a las 6:00 pm con una hora para el almuerzo. Ensayabamos lo que íbamos a presentar durante un tiempo. En el Washington Ballet tenía mucho más tiempo de ensayo para una obra de lo que tengo ahora. Las clases eran normales 40-45 minutos barra y el resto centro. Toda la compañía estaba junta tomando clase, incluyendo el Studio Company.

Ahora, hablemos del Boston Ballet, sabemos que es una de las cuatro mejores compañías de los Estados Unidos y una de las más importantes a nivel mundial. ¿Cómo tomaste la decisión de salir de donde estabas y presentarte a la audición? ¿Fue una oportunidad del momento o lo planeaste?

Sentí la necesidad de buscar nuevos desafíos. Algo dentro mío me indicó que era lo que tenía que hacer. El Boston Ballet es una compañía más grande y goza de un repertorio atractivo. Tenemos la oportunidad de trabajar con increíbles coreógrafos, aprender y crecer en cada obra. Creo que el Director y Staff artístico confían en mi talento, trabajo y habilidad, lo que es muy importante para un artista!

¿Podrías describir lo que sentiste al enterarte que fuiste aceptada? ¿Cuál fue la reacción de tus maestros en el Washington Ballet?

Sentí una felicidad inmensa. Es un sentimiento gratificante el saber que tu trabajo te lleva a lugares que solo estaban en tus sueños y que de pronto son reales. Creo que en esta carrera nadie debe tomar nada en sentido negativo. No hay dos artistas iguales y todos necesitamos encontrarnos a nosotros mismos y tenemos diferentes anhelos e ideas. Los Maestros no pueden ofenderse con las decisiones que los artistas toman porque todo forma parte de su desarrollo y de cómo ese artista elige direccionar su carrera. Mis maestros del Washington Ballet estuvieron contentos conmigo y yo también estoy muy agradecida con ellos.

En tu opinión, ¿qué le diferencia al Boston Ballet de las demás compañías?

Solo puedo dar ejemplos de lo que conozco, y es que el Boston Ballet me da la oportunidad de bailar una variedad de ballets incluyendo obras del repertorio clásico tradicional como así mismo obras contemporáneas y World Premiers de aclamados coreógrafos a nivel mundial. Me da la oportunidad de crecer e inspirarme día a día gracias al muy alto nivel de bailarines que conforman la compañía. Creo que no hay lugar para el conformismo o dejarse estar, uno siempre se siente desafiado a conseguir más y ser mejor que ayer. La competencia es con uno mismo.

Nos encantaría conocer un poco más sobre lo que es ser parte de una compañía tan importante, podrías compartir con nosotros como se preparan para las clases, cuantas horas tienen de entrenamiento, a parte de las clases de ballet que otros estilos o materias tienen, cuánto tiempo ensayan para una obra, cuál es el trato al elenco de bailarines y algún otro detalle que te llame la atención.

Un día normal para mi comienza a las 8:30am cuando llego al ballet para realizar mis ejercicios de fortalecimiento, nuestra clase comienza a las 9:45am y va hasta las 11:15am tenemos 20 min de descanso y luego comenzamos los ensayos de 11:35am a 6:30pm con una hora para el almuerzo y 5 min de descanso entre hora y hora. Contamos con una sala de terapia física y ejercicios donde podemos consultar con una terapeuta todos los días, la que nos da ejercicios de fortalecimiento y prevención de lesiones. Además tenemos acceso a masajistas, quiropracticos, instructores de pilates, acupuntura y médicos que vienen para consultas.

Si es necesario a veces tenemos workshops en los que se instruyen diferentes estilos. Pero en general trabajamos con los coreógrafos y remontadores en horas de ensayo, donde aprendemos los estilos y formas de movimiento para cada obra.

El periodo de aprendizaje de obras es intenso. Es aquí donde predomina y resalta la profesionalidad de la Compañía y de los bailarines. Generalmente aprendemos 5, 6, 7 ballets y obras a la vez, porque no hay mucho tiempo de ensayo y tenemos que adaptarnos a la disponibilidad de tiempo de los coreógrafos y remontadores. Una vez que nos lo aprendemos, luego solo revisitamos el ballet y lo ensayamos generalmente por 2 o 3 semanas antes de ponerlo en el escenario. Por eso es importante que lo técnico este sólido en clases porque en realidad no hay tiempo que perder en ensayos. Lo tienes que hacer y bien, y estar listo para bailarlo pronto.

¿En que año te promovieron a “solista”? ¿Fue inesperado?

Fui promovida para la temporada 2015-2016. Mentiría si dijera que fue inesperado, porque siempre luchamos por más, y es como que eso está en algún lugar en el sub-consiente. Pero si me sorprendió cuando el Director me informo que me iría a promover.

¿Los solistas tienen una preparación distinta a los que forman parte del cuerpo de baile? ¿Cambió de alguna manera tu día a día?

No, en realidad todos entrenamos igual. Siempre todos estamos super ocupados andando de estudio a estudio para llegar a nuestros ensayos. Mi día a día no cambió, solo que las responsabilidades aumentan.

Imaginamos que es un ambiente muy competitivo, pero a pesar de eso, ¿Cómo te relacionas con tus compañeros?

Todos nos llevamos bien. Es importante dejar de lado el ego y respetar a todos a tu alrededor. Es crucial que el ambiente se conserve saludable porque el trabajo físico y mental es agotador y es contraproducente y dañino crear fricciones.

¿Tenés o tuviste algún maestro que acompañó tu crecimiento y te haya inspirado a continuar en este mundo?

Todos mis maestros siempre me alentaron. Ahora con las redes sociales es aun más fácil estar en contacto y sentir su cariño y apoyo.

Nos enteramos que además de tu carrera como bailarina, estas en la Universidad de Northeastern, estudiando Business Management. ¿Cómo llevas la vida universitaria, combinada con tus responsabilidades actuales? ¿Cuáles son los desafíos que enfrentas? ¿Por qué decidiste estudiar en la Universidad?

Uff, es super difícil. Hay mil desafíos, en especial trabajar la cabeza cuando una está agotada física y mentalmente. Pero al mismo tiempo es algo que me llena infinitamente, me encanta aprender y colocar mi cabeza en algo que no solo es ballet. Me da perspectiva y me ayuda a construir mis sueños a futuro. Gracias al Boston Ballet y al convenio con la Northeastern University tenemos la oportunidad de tener una segunda carrera profesional, es un privilegio! Creo es un complemento que es muy importante, ahora y para el futuro.

¿Cúales son tus planes para el futuro? ¿Te gustaría volver a Paraguay a enseñar?

Hace unos años atrás tuve la oportunidad de dar algunas clases en Paraguay y lo disfrute muchísimo. Es algo que tengo muchas ganas de hacer, creo que se va dando de a poco. En muchas ocasiones tuve que negar oportunidades por falta de tiempo, ya que tenemos de vacaciones cortas acá, pero me encantaría transmitir todo lo que aprendí a lo largo de mi carrera. Tengo un millón de ideas, solo me falta actuar!

Para terminar, nos gustaría que envíes un mensaje a todos los bailarines que están con muchas ganas de salir del país y dedicarse a esta carrera, pero tal vez necesitan ese empujón final.

Creo que con esta entrevista tienen una idea de lo que es el mundo del ballet en el exterior.

Mejor comparto con ustedes algunas frases que me ayudaron y me siguen ayudando especialmente durante los momentos en uno necesita ese “empujon final”.

“Los bailarines no son buenos por su talento, pero sí por su pasión” Martha Graham

“No existen dos personas con un mismo camino, construye tu propio camino”

“No trato de bailar mejor que nadie, trato de bailar mejor que mi mismo” Michael Baryshnikov

“Esto también pasara”

“¿Cual quieres? ¿El dolor de quedarte donde estas? o ¿El dolor de crecer?” Judith Hanson Lasater

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“Estaba viviendo despierta uno de mis mas grandes sueños”

A unos días de la llegada de los representantes del Joffrey Ballet School a nuestro país de la mano de la Academia de Ballet Patricia Fiandro, entrevistamos a Pati Galarza, ella es actualmente bailarina del elenco estable de la Compañía de Ballet Clásico y Moderno Municipal de Asunción en la que tuvo papeles importantes como el Hada Lila en La Bella Durmiente, Kate en Madame Butterfly,  Myrtha Reina de las Willis en Giselle y Reina de las Driades en Don Quijote, también forma parte del staff de la Escuela de Arte Alex Martínez como Profesora de Ballet y este año tuvo la oportunidad de ir al curso de verano intensivo del Joffrey en la fantástica ciudad de Nueva York.

¡Lee la entrevista hasta el final para enterarte de como audicionar y estar más cerca de vivir una experiencia increíble en el Joffrey Ballet School!

Pati Galarza

Queremos conocer un poquito sobre tus inicios en el mundo del baile.

Mi mamá me llevo a los 7 años a audicionar para el ingreso a la escuela del IMA donde mi hermana ya estaba estudiando desde hacía unos años. La audición era desde los 8 años, pero me llevo porque no me quedaba quieta un segundo. Audicioné, me aceptaron, pero finalmente contactamos con Alex Martínez y decidimos ir a su escuela, donde de hecho enseñaba una prima mía. Entonces me quede ahí. Me puse mis medias, la mallita rosada y comencé a estudiar ballet y jazz.

¿Siempre supiste que ibas a dedicarte a esto o recordás algún momento especifico que marco tu decisión?

Sé que siempre me gustó mucho mucho, lloraba si no me podía ir a la clase por algún motivo. Pero creo que decidí que me quería dedicar a esto a los 14 años, cuando me aceptaron en el Ballet UniNorte y supe realmente lo que era bailar en una compañía profesional.

Desde ahí no me imagino haciendo otra cosa. 

Hace unos meses estuviste en el Summer Intensive del Joffrey Ballet School,¿podrías contarnos tu experiencia? ¿La recomendarías?

Fui por dos meses al intensivo de ballet en la ciudad de Nueva York. Fue una experiencia maravillosa! Dos meses haciendo lo que amo, 8 horas al día, con maestros geniales y clases hermosas EN MANHATTAN! Estaba viviendo despierta uno de mis mas grandes sueños… Recontra recomiendo!!

Audicionaste en Paraguay en el 2015, ¿como fue la audición, fue positiva tu experiencia en la misma?

El año pasado se hizo por primera vez la audición acá en Paraguay, una amiga me convenció, entonces fui. Consistía en una clase técnica (barra, centro y puntas) bien completa con un maestro de allá, que era el mismo que hacía las anotaciones sobre los participantes. Mi experiencia audicionando fue positiva, el maestro incluso mostraba algunas cosas conmigo o me corregía de repente. Al día siguiente me dolió TODO, pero valió la pena.

¿Que sentiste cuando te enteraste que ganaste una beca a una importante escuela en Nueva York?

El día que nos dijeron que iban a mandar los resultados habré abierto mi mail unas 8000 veces… Me mataba la ansiedad! Finalmente, a las 12 de la noche, me llego el correo. Cuando leí “Joffrey Ballet School Audition Results” en el asunto, ya empecé a temblar y cuando abrí el mensaje y decía que fui aceptada y que encima me daban beca, creo que mi corazón paro de latir por unos segundos. Eran todas las emociones juntas, demasiada felicidad!

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¿Podrías contarnos como era un día de tu vida durante el Summer Intensive?

Tenía clases de lunes a viernes de 9:30hs a 17:30hs. Entonces me levantaba a las 7:00hs, me preparaba, tomaba dos trenes para llegar a Manhattan, ya que me quedaba en una casa en Corona (Queens) a 40 minutos de la escuela. Llegaba, hacía calentamiento y si o si empezábamos el día con una clase de técnica clásica que continuaba con una de puntas o pas de deux hasta el mediodía. Teníamos un descansito para comer algo y después  de eso ya nos quedábamos de corrido hasta las 17:30hs, alternando clases de variaciones, contemporáneo, moderno, nutrición, historia o ensayos para la presentación de cierre. Volvía a casa muerta, pero mi felicidad era diez veces mayor que mi cansancio.

¿Tenías compañeros de otras partes del mundo? ¿Cómo están los bailarines Paraguayos en comparación a lo que viste allá?

Tenía compañeros de todos lados… De Japón, Italia, México, Brasil, Chile, Argentina, España… Era un súper intercambio cultural, se escuchaban prácticamente todos los idiomas y acentos. Realmente acá en Paraguay hay bailarines con muchísimo potencial, que si trabajaran como se trabaja allá, llegarían demasiado lejos… La diferencia es que allá están acostumbrados a otro ritmo de vida y trabajan horas y horas sin parar… Literalmente viven en la escuela.

¿Tuviste algún cambio en tu manera de ver la disciplina del ballet o inclusive en la manera de enseñar?¿Sentís que creciste profesionalmente después de esto?

Si, es otra cosa. Por más de que en la escuela en la que estudié acá siempre hubo muchísima disciplina, me sorprendió como los alumnos eran tan cumplidos en primer lugar con ellos mismos y la importancia que le daban a su trabajo… Y los maestros no te dejaban pasar una! Era así como se ve en las películas. Muchas correcciones súper interesantes que ahora estoy tratando de poner en práctica en mí día a día, no solo conmigo sino también con mis alumnas. Creo que pude crecer artísticamente, hoy me siento mas segura de mi misma.

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¿Que considerás que necesitamos como país para tener escuelas profesionales o semi profesionales en nuestro país?

Como te dije, creo que acá talento hay de sobra. Lo que sí creo que falta es apoyo a la cultura y gente que realmente se comprometa a trabajar como corresponde. Gente que verdaderamente ame y respete lo que hace.

Para terminar podrías darnos un mensaje para animar a más bailarines a tomas las clases magistrales y audicionar este sábado y domingo, y estar más cerca de la oportunidad de expandir sus conocimientos en el Joffrey Ballet School.

Siiii! Vayan, intenten, aprovechen esta oportunidad! Y si quedan, van a ser parte de una hermosa experiencia que no solo abre puertas, sino también mentes y corazones. Anímense a crecer, nunca jamás se van a arrepentir. Yo también tenía miedo, pero volví con el alma llena y con más ganas de bailar que las que tenía cuando me fui… Absolutamente todo valió la pena!

“Nuestros sueños pueden volverse realidad si tenemos el coraje de perseguirlos”.

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Si estás interesado/a en participar de las audiciones podes contactar con la Academia de Ballet Patricia Fiandro, llamando al (021)678356 o al (0971)306900.

¡No dejes pasar está fantástica oportunidad!

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Si sienten que no lo van a lograr recuerden que todo un país confía en que si pueden lograrlo!

Johanna Cristaldo

En esta oportunidad tuve el placer de entrevistar a Johanna Cristaldo, ex alumna de la Escuela Bolshoi Brasil y actualmente bailarina estable del Ballet UniNorte.

Ella es de la ciudad de Lambaré y empezó a bailar a los 6 años en la Academia de César Vinader. Con tan solo 20 años tiene una personalidad y una confianza difíciles de encontrar, lo que más le gusta del ballet es la estética, las líneas del cuerpo, el control que uno adquiere bailando, interpretar a fondo los roles que le van tocando en cada obra, entrando en la piel de los personajes y su mayor satisfacción es ver a las personas que ama en la platea viéndola bailar.

Entre sus bailarinas favoritas están Kristina Shapran, María Kochetkova, Evgenia Obratzova, Natalia Osipova y Svetlana Zakharova.

Además del Ballet Clásico tuvo la oportunidad de aprender Danza Española, Paraguaya, Argentina y Jazz.

Johanna comparte con nosotros lo que sintió al ser seleccionada para una de las Escuelas más prestigiosas del mundo y la importancia de que estas oportunidades lleguen a nuestro país para crecer y expandir nuestros horizontes. 

¡Muchísimas gracias Johanna por compartir con nuestros lectores un pedacito de tu vida!

Al final de la entrevista, si te gustó y te dejó con ganas de bailar más, dejanos un comentario y compartí en tus redes sociales, así nos ayudas a inspirar a más y más bailarines paraguayos, queremos LLENAR el blog de historias y experiencias como las de Johanna.

¡QUE DISFRUTEN!

Johana Cristaldo

¿Qué sentiste cuando te aceptaron para ser alumna de una de las escuelas más prestigiosas del mundo?

Primeramente, para mí no fue una sorpresa porque desde que supe de la existencia del Bolshoi Brasil en el 2011 no pare de trabajar para llegar a mi meta. Pero si, sentí una gran emoción y, mucho miedo! No a dejar mi país, mi familia o mis amigos… Si no a la magnitud que representa para un extranjero ser aceptado por esa escuela. Es algo demasiado grande.

¿Cuándo empezaste a bailar, sabías que te ibas a dedicar a esto o fue algo que nació a raíz de esta oportunidad?

Cuando empecé a bailar yo no tenía idea de que me iban a pasar cosas tan increíbles como la de entrar al Bolshoi. Y no, realmente yo a los 13 años ya sabía que quería ser bailarina profesional el resto de mi vida. Mi motivación siempre fue sorprender y llegar a ser por lo menos la mitad de lo son mis maestros: Wilma Zárate, Laura Medina, Yllasmin González, y Vitalij Lakovlev.

¿Podrías decir que esta experiencia marcó tu vida de alguna manera?

Claramente marco de forma trascendental mi vida. Ya sea en el ambiente de la danza, o la relación con mi familia y amigos. De alguna manera me hice más fuerte, y esto me ayudó a ser más perseverante aún. Hoy, ya pasaron 3 años de mi audición para entrar a la escuela y sin duda alguna si tuviese de nuevo la edad para audicionar, lo haría.

¿Cuál ha sido tu momento más feliz dentro de la experiencia en el Bolshoi? ¿Y el momento más difícil?

Mis dos momentos más destacados en el Bolshoi están llevados de la mano. Mi momento más feliz fue cuando vi mi nombre en el reparto para interpretar a Carmen en una función que el Bolshoi iba a ofrecer a fines de mayo, después de un tiempo a casi diez días de la función; supe que mi mamá estaba muy enferma. Y aquí, me contaron que ella ya estaba luchando contra el cáncer. Yo podía quedarme y seguir con la escuela, pero la verdad que en ese momento para mí era más importante estar al lado de mi mamá y mi familia. Ella estaba muy en contra de que yo vuelva a Paraguay, pero tenía que tomarme ese tiempo porque definitivamente ya no estaba tranquila en Joinville.

¿Qué fue lo que más te llamó la atención estando allá?

Absolutamente todo. Pero lo que más me llamó la atención fue ese acompañamiento y seguimiento integral que los maestros, directivos y cada departamento (salud, educacional, etc) ofrece a cada uno de los alumnos. El interés con el que te tratan, los buenos cuidados y por sobre todo el amor y respeto que tienen a su trabajo, son los pilares de los cuales esa escuela se alimenta y fortalece día a día. Quiero poner un paréntesis a la entrevista y agradecer a Rafael y a Bibiana que hicieron posible por segunda vez esta hermosa experiencia. Trabajaron mucho para que niños y adolescentes tengan el lujo de audicionar aquí en la comodidad de nuestro país.

¿Tenés algún proyecto personal o planes de salir al exterior a bailar?

La verdad que si, tengo dos proyectos. Uno a largo plazo para las futuras generaciones de bailarines de mi país, y, otro para mí conveniencia y progreso ya el año entrante en el exterior. Todavía no tengo destino, pero voy pensando en varias opciones, un bailarín nunca debe de cerrarse en el cuadrado.

¿Podrías contarnos tres cosas que te parecen indispensables para sobrellevar los momentos difíciles que se viven en experiencias como estas, que son tan desafiantes para la edad?

El apoyo de las personas que amas, la perseverancia y no vivir del pasado. Son tres pilares fundamentales que me dieron el equilibrio necesario para llegar a mis metas. Yo agradezco todas las oportunidades que la vida y mis padres me concedieron. Pero hay que vivir del presente y luchar por el futuro. Muchos creen que por haber entrado a una escuela o ballet de gran prestigio ya los hace insuperables y viven del pasado. Y no! Es un rotundo no! Estés donde estés; en el ballet, se nota muchísimo quien se desvive por el arte y quien no. Es trabajo diario e intensivo. No hay un punto medio, o se trabaja bien o no se trabaja. Las puertas se abren cuando uno las golpea.

Johanna Cristaldo

Para terminar, me gustaría que envíes un mensaje al nuevo grupo de seleccionados, que ahora está más cerca de cumplir el sueño de vivir lo que vos viviste.

A la nueva camada de alumnos Bolshoi Brasil y a todos los bailarines que están en el exterior: háganlo, no tengan miedo de superarse cada día. Tengan fuego en los ojos y a Dios en el corazón. Sean perseverantes, y eficientes. Si sienten que no lo van a lograr recuerden que todo un país confía en que si pueden lograrlo! Y por favor, bailen, aprendan pero por sobre todo amen lo que hacen clase tras clase. Nuestra carrera es corta y lastimosamente todavía estamos lejos de tener una escuela como la que nosotros pisamos, que es la que USTEDES van a pisar. Nútranse y vuelvan para cambiar la historia en Paraguay. Confío en que la unión hará la fuerza.

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“Quiero verme bailando por el mundo”

En el año 2013, vivimos una gran celebración a nivel arte en nuestro país, en donde jóvenes paraguayos, audicionaron y fueron aceptados por la prestigiosa escuela de Bolshoi.

Entre los bailarines, encontrábamos a Agustina Torres, quien hoy, sería la primera bailarina paraguaya en recibirse en Danza Clásica en el Bolshoi.

Por eso, Amarbailar quiere entrevistar a Agus, para contar cada detalle de su increíble experiencia a tan corta edad, para asi seguir motivando a más bailarines de nuestro país.

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¿Con cuántos años comenzaste a bailar y cuando te diste cuenta de que querías ser bailarina? 

Comencé a bailar con 5 años, y me di cuenta que quería ser bailarina a los 13 años.

¿Cuándo empezaste, pensabas que algún día ibas a tener la oportunidad de ser alumna de la Escuela Bolshoi?
Realmente nunca se me paso eso por la cabeza, yo solo quería terminar mi carrera como bailarina y ser bailarina profesional, pero nunca me imaginé tener esta increíble oportunidad.

¿Qué título estás recibiendo este año?
Este año me recibo de bailarina profesional (Clásico y Contemporáneo).

¿Cuál ha sido tu momento más feliz dentro de tu experiencia en el Bolshoi? ¿Y el momento más difícil?
El momento más feliz realmente lo destaco en dos partes. El primero fue cuando hice el primer viaje con la Escuela a bailar Giselle, una obra que amo, y subirme al escenario me dio mucha emoción y felicidad. Fue la primera vez que lagrimeaba mientras bailaba, fue increíble. Y el segundo fue cuando me dieron la oportunidad de hacer un papel de solista, fue hermoso. El momento más difícil fue cuando me lastime y no pude bailar Don Quijote, una de mis obras favoritas.

¿Cómo es el día a día, de una bailarina de la Escuela Bolshoi?
Mi día a día es así: Primero a la mañana como ya no tengo colegio voy al Bolshoi a hacer pasantía para algún día ser profesora, luego almuerzo, voy al gimnasio y a la fisioterapia a hacer ejercicios y fortalecer todos los músculos. Las clases comienzan a las 14:00 hs hasta las 18:00 hs y los ensayos van de 18:15 hs a 19:45 hs. Luego voy a mi casa a descansar.

¿Tenés planes de volver al Paraguay o a que país te gustaría ir a continuar tu carrera?
Como siempre digo algún día voy a volver a Paraguay cuando ya cierre mi ciclo de bailarina para tener mi familia y ser Profesora. Pero antes quiero estar en otros países, mi mayor sueño es Alemania o Estados Unidos.

Sé que contas con el apoyo entero de tu mamá ¿Crees que su apoyo es un pilar importante en animarte a seguir esta carrera?
Si yo particularmente creo que el apoyo tanto de la madre como de la familia entera es muy importante, pues te tienen que apoyar a hacer lo que amas.

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¿Como se ve Agus en 5 años?
Quiero verme bailando por el mundo.

¿Hubo algún momento que haya marcado tu experiencia en la Escuela Bolshoi, que quieras compartir con nosotros?
Hay demasiados, porque estar allá es increíble pero también tiene sus dificultades ya que estoy lejos de mi país, familia, amigos y es otro idioma y otra cultura.

Para terminar, me gustaría que envíes un mensaje a todos los bailarines que están empezando, o a aquéllos que están proyectando audicionar en esta segunda convocatoria del Bolshoi Brasil en Paraguay.
Si desde el comienzo de tu carrera ya le pones el 100% del esfuerzo todo te va resultar mejor y más fácil al final , si amas realmente el baile aprovecha cada día como si fuera el último día , esforzarte como si fuera el último esfuerzo, baila como si fuera la última vez.

Así como Agustina, deseamos que muchos bailarines paraguayos, podamos cumplir sueños como este. Por eso, te invitamos al Lanzamiento de la segunda edición de Bolshoi en Paraguay, para enterarte de todos los detalles de las audiciones y clases que ofrecerá la escuela Bolshoi en nuestro país.

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