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“Arriesgar” en una carrera artística es en realidad “no moverse”

Creo que ya se están acostumbrando a los JUEVES DE AMARBAILAR, ¿verdad? 

Espero que si y espero MÁS TODAVÍA que sean conscientes de que detrás de cada uno de estos posts hay un artista, dedicándote su valioso tiempo, con el objetivo de inspirarles a que den un paso más y crezcan artística y profesionalmente. Así que aprovechen y lean todas las fantásticas historias que comparten con nosotros 🙂

¡Ahora preparense para la entrevista de Cecilia Segovia, una GRAN visionaria del arte en nuestro país, con una carrera impresionante, simplemente GENIAL!

¿Cómo surgió tu deseo de ser bailarina?

Soñaba desde niña con ser bailarina y vivir en Europa. Me enamoré “a primera vista” de la danza, cuando con 5 añitos, comencé  el ballet. Siempre pienso que fue la conjugación del aura majestuosa y honda de la música que me apasionaba, con mi temperamento de deportista (por no decir que era tremenda y no me quedaba quieta! jaja!)

¿Qué fue lo que te hizo apostar por el arte?

Yo creo que intuía, medio naturalmente, desde chiquitita que el arte es la conjunción del alma, que envolvía sentimientos, ideas, técnicas y estética; que guardaba un secreto de genialidad y maestría. Descubrirlo y re descubrir esto a través del ballet y su expresividad, y tantos maestros aquí y en el mundo, me apasionaba. Era un universo que me entusiasmaba como ninguna otra cosa. Yo era la “artista” de la familia, desde que era una pulga, y  lo típico, cuando empezás a dejar en claro tu vocación en los escenarios y en las peñas familiares; vivir viajando, conocer otras culturas, aprender idiomas y bailar,  todo eso era parte de ese mundo “fantástico” del  Ballet que me motivaba profundamente. Por todo esto no fue difícil apostar por el arte. Cuando lo que hacés te mueve internamente y te sentís bien en tu piel -y en tus pies!-, no cabe la duda y no te planteás siquiera que pueda ser difícil o alocado.

Luego, así fue que con 15 años ingresé al Ballet Municipal mediante una audición y empecé a dedicarme profesionalmente a la danza.

 Imaginamos que fue un cambio muy impactante en tu vida adolescente. ¿Cómo adaptaste tus estudios u otras actividades a tu temprana carrera profesional?

Un cambio radical, sin lugar a dudas. Unas jornadas largas en donde tenían que caber los ensayos y la disciplina del Ballet, los estudios libres, la formación en danza para el profesorado, los idiomas – porque empezaría a viajar!- y la enseñanza, que también me encantaba. Yo lo tenía clarísimo y así se puede compaginar todo…y si disfrutás de lo que hacés, encontrás la manera y el tiempo!

Fuiste Primera Bailarina del Ballet Municipal ¿Que recuerdos tenés de tu paso por la compañía?

Fue la primera experiencia en mi vida profesional y fue como una burbuja mágica; un cuento de hadas a aquella edad, que se hacía muy real en cada clase, ensayo y función, muchas horas en el teatro y viajes. Fui primera bailarina interpretando todos los roles que siempre quise y soñé.

Viviré eternamente agradecida con esa primera experiencia que me permitió bailar tanto y me abrió las puertas a muchísimas otras grandes oportunidades.

Arriesgaste mucho por tu carrera y en busca de superar tus límites viajaste por varios lugares del mundo, tomaste clases en compañías como la Opera de Paris, American Ballet, entre otros lugares de gran renombre. En ese momento viajar era algo poco común para un bailarín paraguayo, ¿Cómo aporto esto a tu crecimiento? ¿Qué fue lo que más te llamo la atención de esos viajes?

Cuando viajás la vida te cambia de perspectiva. Para mí no hubo riesgos, fue una consecuencia natural de mi vocación creo, y del trabajo duro. Me lancé sin pensarlo, arriesgar en una carrera artística es en realidad “no moverse”. Participé en concursos y festivales en Sudamérica, complementé mi formación en Buenos Aires y en el Ballet de Santiago de Chile. En Sao Paulo compartí escenario con Cecilia Kerche, Iñaki Urlezaga y otros grandes nombres de la danza latinoamericana, que son reconocidos bailarines a nivel mundial. Desde allí  entrelace una gira del Ballet a Cuba con mi primera pasantía a los Estados Unidos, en la compañía joven del American Ballet Theatre. Mi primer viaje a Europa se dio con nuestra participación en el concurso de París para el cual fuimos seleccionados con mi partenaire Anton Romanov, que derivó en una beca en la Opera de París! Y luego un recorrido por gran parte de Francia (en la Opera de Bordeaux,  El Capitol de Toulouse, el Ballet del Norte, Ballet de Nancy) en Suiza, estuve en el Ballet Joven de Ginebra y de manera personal tome clases y participé en ensayos con el gran Maurice Béjart en Lausanne, bailé en Alemania, en Noruega, en la de Opera de Viena, en Austria y en el Ballet Nacional de España en Madrid, entre otros.

 En verdad, no era muy común tal travesía en ese momento para un artista del Paraguay. Experiencias y oportunidades así te abren la mente en todos los sentidos y en lo que se refiere a la danza te permiten experimentar diferentes escuelas y estilos. Yo encontré mi metodología y pedagogía en la escuela francesa, de la mano de Gilbert Mayer, quien fuera también maestro de Nureyev Baryshnikov, mientras estuve en la Opera de París y mi estilo, es decir, mi “manera de hacer” principalmente en el Alvin Ailey American Dance Center de Nueva York (que para mí es como un templo al que acudo cada año para nutrirme). Todo esto me ha abierto infinidad de puertas a interesantísimos mercados y proyectos.

¿Cómo surgió la oportunidad de empezar el Ballet UniNorte? ¿Cuáles fueron las necesidades a nivel país que observabas y que te ayudaron a tomar la decisión de encabezar un proyecto tan grande?

Volví a Paraguay en medio de todas estas experiencias, con visiones y sueños nuevos de aquí y allá. Había descubierto que quería complementar mi carrera de bailarina con otros estudios. Ingresé a la Universidad, pero pronto ahí se dieron todas las políticas que facilitaron la creación del Ballet,  y otra vez mi vocación por el arte me permitiría fundar, dirigir e interpretar roles principales en los comienzos del Ballet UniNorte.

Había que fomentar la danza en este suelo, crear la segunda compañía clásica del Paraguay, sería en cierto modo un nuevo soporte y también, por qué no, un incentivo para hacer mejor las cosas en general. En nuestra sociedad faltaba, no una compañía, sino varias, más festivales, más espacios para la danza.  Así surgió un poco la idea y la visión para esto. Y te puedo decir que ahí sí arriesgué en este oficio; en el mundo del arte hay demasiadas oportunidades para hacer cosas y surgir, el mayor desafío para mí fue fundar en Paraguay, un Ballet al que no le daban mucho tiempo de vida.

Sin embargo el año pasado me invitaron para festejar con ellos su 15º aniversario con una puesta en escena de gran nivel. Haber apostado a aquella nueva plataforma fue un éxito y hoy una gran posibilidad para proyectar a las nuevas generaciones de bailarines, maestros y coreógrafos.

 ¿Que pensás hoy en día del Ballet UniNorte? ¿Tendrías sugerencias o críticas constructivas?                       

El Ballet UniNorte es una apuesta a la cultura sin precedentes en el sector privado del Paraguay, ha hecho un trabajo monumental durante estos 15 años de existencia,  generando innumerables espacios para la danza, contribuyendo a su difusión e impulsando el Ballet en nuestro país. Más que adentrarme en una crítica artística, de estilo o técnica, como paraguaya, con ganas de que las cosas mejoren en mi país prefiero resaltar el esfuerzo y la dedicación, por todo lo edificante que es este Ballet para la danza en nuestra tierra, lo que se invierte en cada proyecto, la formación, la rigurosidad, el tiempo y el amor: valores  infalibles que conducen inexorablemente a la calidad y al buen resultado. Estos principios son sugerentes en general también para todos los grupos emergentes, los bailarines que salen, los que vuelven, los que organizan festivales, las academias privadas que se comprometen con la formación de los bailarines, y gente como la de este blog y vos Michelle, que promueve todo eso y nos cuenta historias que inspiran. Por ahora y viviendo lejos, prefiero felicitar y aplaudir este clima de profesionalismo en pleno progreso y que pone al Paraguay en la escena mundial. (CECI SOS LO MÁS!!!)

 En la actualidad, ¿Seguís de alguna manera involucrada con el mundo del baile?

Sí, plenamente. Dirijo mi academia Dance it, en Barcelona donde estoy radicada, también una compañía coreográfica de jóvenes, con la cual encaramos diversos proyectos y espectáculos, bailo puntualmente en galas y festivales, y estoy experimentando con metodologías y estilos originarios de diversos rincones de la tierra en un Ballet multicultural en Nueva York .

En los últimos dos años incursionamos en el mundo de la publicidad tanto yo como mis bailarines, y estamos participando en comerciales para distintas agencias europeas, incluyendo Spots para marcas como Audi, Sanex, etc., en eventos de moda y en  proyectos fotográficos, video clips y cortometrajes de baile.

Trabajo también con danza moderna, especialmente con el hip hop, disciplina en plena expansión que cuenta con Barcelona como una de las grandes capitales de este energético estilo. La tendencia es la fusión en la danza contemporánea que permite una gran flexibilidad para la creación. En ese contexto trabaja en mi escuela Eric Martin, uno de los mejores coreógrafos del momento en Barcelona. Para conectarme con lo actual, con  jóvenes y pequeños, también bailo como hobbie y es muy divertido!

En el caso de que así sea, ¿Tenés otros proyectos en mente? ¿Algún plan de volver a Paraguay a implementarlos?

¡Proyectos miles! ¡Mi cabeza no para! ¡Jajaja! Sobre todo que la danza está de moda y hay tantas oportunidades de hacer cosas creativas y apasionantes. Aunque la mayoría de mis planes y proyectos son para desarrollarlos acá en Barcelona y en Nueva York por las posibilidades de formación y la cantidad de arte, espectáculos y estilos que se promueven, también habiendo bailado en tantos escenarios y habiendo sido formada por buena parte de los mejores maestros, me gustaría retransmitirlo en algunos proyectos muy específicos en Paraguay. Siempre hay ganas de visitar, de compartir con mi gente y sobre todo de aportar lo que pueda al desarrollo de la danza en nuestro país.

Para finalizar nos gustaría que desde su posición de directora, maestra y bailarina, des un mensaje a todos los artistas del país.

Cuando uno siente que el arte o la danza es lo suyo, es  muy importante ser fiel a sí mismo y avanzar en sintonía con esa pasión. Razones y sentimientos cuando se conjuran, son los nutrientes de cada vocación. El camino más difícil y frustrante no es el que conlleva trabajo duro, apuestas y renuncias, sino aquel que se deja seducir por el rumbo del facilismo y de las garantías de una carrera más cómoda y segura, renunciando a cualquier razón de ser.

Realmente la senda del éxito no está garantizada por ninguna profesión, si no en donde nos sentimos felices y plenos haciendo lo que nos gusta.

¡GRACIAS CECI POR COMPARTIR TUS VIVENCIAS TAN ESPECTACULARES CON NOSOTROS! 

Y a vos, que nos estas leyendo, esperamos que este post te sirva de inspiración, te den ganas de salir de tu zona de confort, que encuentres la información que buscabas y la compartas para llegar a más bailarines.

Si tenés alguna pregunta sobre este post escribinos a contacto@amarbailar.com 

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