Tiempo de lectura 7 min

Para crear se necesita no saber y jugar

Leif Firnhaber, bailarín nacido en Asunción-Paraguay, reside actualmente en Bélgica, trabaja como fotógrafo, bailarín, coreógrafo y docente en las compañías y estudios más importantes de Europa y América en el rubro de la danza contemporánea.

Estuvo en Paraguay ofreciendo talleres para alumnos de diferentes instituciones como el ISBA y la Licenciatura de Danza de la Universidad Nacional de Asunción, alcanzando a casi 100 estudiantes paraguayos que tomaron sus clases. Paralelamente el coreógrafo realizó presentaciones cortas en diferentes espacios culturales de Asunción y montó un espectáculo con bailarines paraguayos, SARAMBI.

Podrías contarnos cómo llegaste a donde estás hoy, ¿Qué fue lo que hizo surgir en vos el deseo de bailar?

Para empezar, esa es la pregunta más difícil de responder, ya que uno sigue descubriendo porqué hizo qué y cómo a lo largo del camino. A día de hoy siento que la música (tanto la que escuchamos como la que sentimos dentro) es lo que nos hace empezar a movernos. Pero esto significa muchas cosas que uno cuando empieza a bailar no comprende desde la misma consciencia, como por ejemplo que bailar es aprender y expresar a través de nuestra inteligencia emocional, intuitiva, sensorial y sobre todo social. Digo esto último porque si sólo sentimos el deseo de movernos pero no el de compartir la experiencia, no nos dirigiríamos a una clase de danza, un escenario, una entrevista.

A lo largo de tu carrera y hasta hoy en día viajás por todo el mundo mostrando tu trabajo. ¿Cómo surgieron estas oportunidades? ¿Las buscaste o te encontraron?

Obviamente por ambas razones, ya que son las dos caras de la misma moneda. No viajo exactamente mostrando mi trabajo. Viajo tratando de generar propuestas que puedan reflejarse positivamente a través de la colaboración de diversas personas y circunstancias. Surge de la necesidad de no viajar solamente para mostrarme a mi mismo o a mi trabajo, como esas oportunidades ya las he vivido con goce y confrontación a lo largo de los últimos 15 años.

¿Podrías hablarnos acerca de los trabajos realizados con LaRonda en Paraguay recientemente?

Fueron Varios. Estaba primero el taller para la Universidad Nacional de Asunción (para alumnos de la Licenciatura en Danza); luego en el Instituto Cultural Paraguayo Alemán, en el Espacio Lafust, en el Instituto Superior de Bellas Artes, etc. Por otro lado había empezado una obra de danza partiendo del elenco de Alas Abiertas (compañía paraguaya bajo Dirección de Sergio Núñez, que trabaja danza contemporánea con gente diversa, con discapacidad visual, apuntando a la inclusión social). Aquí se integrarían personas seleccionadas de los cursos previos. Luego se juntó todo y en forma de un trabajo gestionado independientemente a modo de Sarambi, surgió una obra a la que llamamos “Sarambi”. Esta obra de danza se presentó en el auditorio de la FADA (UNA) y el Centro Cultural de España Juan de Salazar. Logramos llegar a un muy buen resultado: una obra que en cierta medida les representa como individuos que son, e incita al público a sentir y expresarse.

¿Qué es lo que más te gusta de los bailarines de nuestro país y que consideras que se tiene que trabajar más?

Me encontré con mucha gente muy curiosa por aprender con y a través de la danza, además de que de alguna manera muchos lograron llevarlo también a su vida personal y social. Creo que es necesario que cada persona que tenga curiosidad y/o placer por el movimiento debe darse el tiempo y el espacio para buscar y desarrollar ese deseo de una manera diaria. En Asunción la danza parece estar muy amarrada aún a ciertas formas y técnicas que imponen una cierta uniformidad a los bailarines, por un lado gran parte del mercado ofrece eso: reproducir formas.

Por otro lado no hay mucho mercado y espacios para el que quiere buscar nuevas formas. El progreso para el individuo artista o los que le siguen, debe ser despertado en el interior de cada individuo a través de una búsqueda personal y la autodisciplina de practicar su propio lenguaje artístico.

¿Cuál es tu fuente de inspiración al momento de crear tus obras? 

Hablaré de esta obra en Paraguay, ya que mi fuente de inspiración son las personas que reaccionan frente a mis propuestas, y en el caso de Sarambí es una particular mezcla de individuos. Para empezar a crear no necesito pensar en inventar nada, sino en estar proponiendo una dirección de trabajo clara (que suele basarse en reglas para restringir el movimiento o unificar la técnica con el individuo). Lo demás es tratar de prestar mucha atención a que cosas de las que vas percibiendo resuenan en tí y llaman tu curiosidad. Para crear se necesita no saber y jugar. Luego algunas cosas hay que reflexionar bien, como por ejemplo cómo hacer composiciones en el espacio con un grupo tan diverso donde la particularidad de que haya 3 personas ciegas, ni siquiera sea el factor de mayor complejidad. Luego te inspira ver como ves más, gracias a alguien que no es vidente. Te inspira que haya gente que se abre y te da su confianza. Para mí, ninguna película de David Lynch es más inspiradora que el encuentro y cooperación humana en movimiento. Para inspirarme yo personalmente debo recurrir a trepar en un árbol, o a una danza en un balcón frente a la construcción de la sede administrativa de la Iglesia Adventista, intercambiando miradas con los obreros mientras nos observamos en nuestras respectivas actividades.

¡Sos bailarín, maestro, coreógrafo y fotógrafo! ¿Cómo hacés para compaginar todas tus actividades? Y si tuvieras que elegir alguna, ¿podrías?

Siempre voy eligiendo alguna, por suerte no siempre se dan todas juntas al mismo tiempo todos los días! Todas estas actividades son lo mismo, solo que van tomando formas diferentes a lo largo de los años. Antes se compaginaban menos, ahora más porque tengo más tiempo para no tener que producir por producir. Si tuviese que elegir elegiría no tener el título ni de fotógrafo, ni de maestro ni de coreógrafo ni bailarín. Elegiría no hacer nada y seguir lo que surgirá (siempre surge algo si tienes paciencia y escuchas el cantar de los pájaros).

Y por último nos gustaría que compartas más sobre tu experiencia en Paraguay, habiendo viajado por tantos lugares imaginamos que conoces mucho, ¿podrías darnos consejos, recomendaciones y críticas para poder seguir creciendo artísticamente?

Conozco algunos lugares, pero muy lejos de conocerlos todos. Paraguay esta muy lejos de todos también (no sólo geográficamente). Por un lado es anacrónico, aislado y salvaje, por el otro extremo se fanatiza la gente con conectarse al mundo y mostrar su imagen (selfies y redes sociales). Este fenómeno no sucede únicamente en Paraguay, pero el contraste es muy alto. Recomiendo dejar de vivir tanto hacia afuera y lo que pueda pensar la gente de ti, y que busques ser honesto y te comprometas con tu cultura y tu tierra más que con la punta de ballet, el dolar, la coca-cola, el amiguismo, los prejuicios, el auto o el celular. El problema fundamental de la danza no es como de estilizada o explosiva sea su forma, sino qué defiende, cuan sincera es y cuanto te conoces.

¡HERMOSAS Y PROFUNDAS PALABRAS DE LEIF FIRNHABER! 

Esperamos que este post te sirva de inspiración, te den ganas de salir de tu zona de confort, de conocer más al artista que llevas dentro y que compartas la entrevista para que lleguemos a más bailarines.

Si tenés alguna pregunta o conocés a algún bailarin que quieras que entrevistemos dejanos un comentario o escribinos a contacto@amarbailar.com 

Sí te gusto ¡Compartí el artículo!

¿Que te pareció?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *