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“Bailé y sentí que todo el sufrimiento valió la pena”

Sonia Soto, nutricionista y bailarina profesional del elenco estable de la Compañía de Ballet Clásico y Moderno Municipal de Asunción, comparte con nosotros su historia y sus experiencias que empezaron con una lesión de ligamento cruzado anterior.

 

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Contános un poquito de tu historia.

Comencé a estudiar ballet a los 7 años, porque tenía pie plano y además era muy inquieta, tan inquieta que le dije a mamá que quería ser gimnasta olímpica, (la que usa cintas y pelotas), pero el trabajo de mi mamá quedaba muy lejos del lugar donde se enseñaba esa disciplina.
Así que mamá averiguó una academia que le quede cerca, y fui a estudiar en la Academia Tala Ern de Retivoff, bajo la dirección de Teresa Capurro.

A la par estuve haciendo 4 años de Arte Infantil en el IMA, donde me dijeron que mis dotes artísticos iban más dirigidos a la pintura, el teatro y la danza. Así que decidimos seguir estudiando ballet y postergar los otros para más adelante.

En la academia de Teresa Capurro me tocó tener maestros excelentes como Miguel Pizarro, Jazmín Santiviago, Cecilia Zaputovich, Lupe Calzadilla (quien impulsó a mi camada a concursar).

Recuerdo que tuve mucha suerte en los concursos. En la academia íbamos a los concursos como una oportunidad para ensayar solistas, aprender coreografías y pisar más el escenario. Nunca concursamos con la idea de ganar pero casi siempre terminábamos en 1er o 2do puesto.

A los 15 años fuimos con mis compañeras a una audición para formar parte del Ballet UniNorte, por curiosidad y para saber qué era una audición, yo entré en el último lugar, como aspirante. Recuerdo que la directora, Cecilia Segovia, me dijo que tenía talento, que aproveche esta oportunidad para aprender, y así lo hice. Estuve 3 años en UniNorte, de donde salí para poder terminar el colegio, pues ya me estaba costando estudiar por la falta de tiempo.

Apenas termine el colegio, audicioné y quede como oyente del Ballet Clásico y Moderno Municipal de Asunción, donde posteriormente tras varias audiciones, quede como miembro estable (de eso ya hacen 11 años).

¿Cómo te lesionaste?

Estando en el Ballet Municipal, a la par estudiaba y enseñaba danza. Tenía poco tiempo para descansar y no me sobraba tiempo para entrenar fuera de mis horarios.
Así que, por forzar mucho el en dehors de pies (sin rotar lo suficiente las caderas), por falta de descanso y mal trabajo muscular, empecé a tener problemas en la rodilla izquierda a los que no les di mucha importancia.
Empecé a sobre cargar mi pierna derecha, y un día ensayando, sufrí una distensión de ligamento cruzado anterior (LCA).  Como estábamos en plena temporada, no paré, tomé muchos medicamentos y no sentía dolor.  Seguí bailando las 2 semanas de la temporada, a full.  Y luego de los días de descanso que nos dieron, al volver a hacer clase, en pleno salto, se me rompe totalmente el LCA.  En el aire sentí como si alguien me hubiese pateado desde atrás de la rodilla (esa es la sensación cuando se rompe), caí al piso y enseguida empezó a hincharse, ya no podía caminar apoyando esa pierna y el dolor era muy fuerte.

¿Cuál fue tu experiencia con el doctor? ¿Fuiste a uno solo o consultaste con varios?

Fui de urgencias a consultar, gracias a Dios me atendió un traumatólogo deportivo, quien me examinó y enseguida se percató de la rotura.  Luego de hacerme varios exámenes, y consultar con muchos traumatólogos, decidí operarme, pues todos me decían que si bien no era 100% seguro, operarme me daba 50% de “posibilidad” de bailar nuevamente, el otro 50% dependía de mi rehabilitación.

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La mayor dificultad por la que pasaste en este proceso, ¿fue física o emocional?

Emocionalmente al saber que se me rompió y que debería dejar de bailar por lo menos 6 meses fue terrible, pero investigando, vi que muchos futbolistas volvían a jugar, y si ellos podían, por qué yo no.

Así que planifique súper bien mi operación:
– Hice 2 meses de fortalecimiento muscular antes de operarme
– Me operé con el mejor cirujano del país quien utilizó la técnica más moderna del momento (te sacan el músculo semitendinoso de la pierna y lo injertan en vez del ligamento roto)
– Hice 4 horas diarias de fisioterapia y rehabilitación deportiva
Dos meses después de mi operación estaba volviendo a saltar

De repente, un día, empecé a sentir que la pierna operada se me doblaba sin querer (tenía inestabilidad).
Fui a consultar, me hicieron pruebas, una resonancia, etc…. estaba nuevamente distendido el injerto!!!!!
Ahí si fue muy duro, era volver a pasar por quirófano, usar otro tipo de injerto (tendrían que usar el tendón rotuliano, que produce tendinitis), y más tiempo de rehabilitación porque aún mi musculatura no estaba bien desarrollada cuando se me volvió a romper.
Desde que me operé la segunda vez tardé un año en recuperarme.

Fue uno de los peores años de mi vida.

Hacía 4 horas de fisioterapia y rehabilitación diarias, tuve que usar muletas al principio porque mi pierna operada estaba demasiado atrofiada, tenía crisis emocionales cada tanto, dejé de enseñar porque me resultaba imposible mostrar hasta lo mínimo.

A los 1 año de haberme operado, me dijo Miguel Bonnin que en la compañía ya no podían esperarme más y que tenía que volver a bailar por lo menos de relleno y bueno, ahí, a parte de tener los problemas propios de la operación, me dió tendinitis rotuliana.

Volví a hacer un tour por miles de médicos (la mayoría me decía que deje de bailar) y de casi todos salía llorando.

En todo momento siempre había alguien “recordándome esa posibilidad” o diciéndome que podía dedicarme a otra cosa pero en cierta forma mi carácter me ayuda mucho (hasta ahora), soy muy sensible, y sentía que la danza aún no me decía adiós.

Cambié varias veces de centros de rehabilitación, tuve que ir a terapia psicología porque me daba pánico girar y saltar (tenía la sensación que nuevamente se iba a romper mi rodilla).

Hasta que caí en el consultorio del Dr. Mario Porro Halley, quien me instó a que pruebe hacer un entrenamiento con el preparador físico Edgar Torres.

¿Podrías recomendarnos doctores, profesionales de fisioterapia o lugares a los que fuiste y te resultaron bien?

Con Edgar Torres y su equipo entrené 2 meses doble turno (de mañana antes de ir al ballet y de tarde antes de la facultad) y ya pude bailar el cuerpo de baile en El Lago de los Cisnes.
Seguí entrenando con Torres, le agregué a mi rutina preparación física para bailarines con Rubén Vistoso y Pilates con Cecilia Zaputovich y a los 3 meses estaba haciendo roles de solista y de principal.

Un fisioterapeuta que me ayudo muchísimo es el Lic. Alder Rolón  (lastimosamente ya no trabaja en Asunción), también el Lic. Esteban de Fisiocenter, el entrenador Edgar Torres, el entrenador José Chiblis, el preparador físico Rubén Vistoso, la maestra Cecilia Zaputovich  y el Dr. Mario Porro Halley.

Algo sumamente importante para salir adelante es EL ACOMPAÑAMIENTO FAMILIAR. Tengo que agradecer a mi familia, porque me acompañaron en todo momento. Pagaron los costos de cada operación, pues mi sueldo no me alcanzaba para costear esos gastos. Cuando me operé la segunda vez, ellos ya no querían que siga perdiendo tanto tiempo en rehabilitarme, porque veían que era mucho sacrificio y que había mucho sufrimiento en el proceso, pero respetaron mi decisión de seguir y mi papá me llevaba todas las mañanas a entrenar (se despertó 1 hora antes durante 2 años; de lo que tenía que despertarse para ir a su trabajo).
En fin, creo que sin el acompañamiento familiar, todo hubiese sido más difícil.

Actualmente recomiendo seguir un plan de entrenamiento para PREVENIR las lesiones o para curar a tiempo pequeñas lesiones y que no empeoren.

¿Que sentiste al volver a pisar el escenario?
La primera vez que pisé el escenario después de operarme no hice nada muy difícil pero fue terrible. Tuve taquicardia, miedo, pero volver a estar en el escenario me dio mas fuerzas para seguir trabajando para rehabilitarme bien.

La segunda vez fue muy emocionante, ahí si ya bailé y sentí que todo el sufrimiento valió la pena.

Y cuando después de Lago me dieron la oportunidad de ser reparto de un rol principal, ni te digo… ahí recién pude darme cuenta del plan que Dios tenía para mí.

¡GRACIAS SONIA POR COMPARTIR CON NOSOTROS TU HISTORIA! 

Y a vos, que nos estas leyendo, espero que este post te sirva de inspiración, te de esperanzas, que encuentres la información que buscabas y/o la compartas para llegar a más bailarines viviendo algo similar.

Si tenés alguna pregunta o queres compartir tu historia escribinos a contacto@amarbailar.com 

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