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Nunca dejes de sentirte que sos capaz

¡Le damos la súper bienvenida a Tati Mersán a nuestro BLOG!

Tatiana Mersán – Bailarina Paraguaya viviendo en Uruguay, actualmente parte del elenco estable del Ballet Nacional Sodre, nos cuenta en esta entrevista los momentos claves que marcaron su destino y que la llevaron al lugar en el que está hoy.

Resaltamos lo que más nos gustó en negrita y cursiva, también a medida que vayan leyendo pueden ingresar a los enlaces que hicimos en las compañías, maestros, variaciones y competencias que menciona para que conozcan más a fondo cada detalle de este hermoso mundo del ballet.

¡Gracias Tati por compartir con nosotros y nuestros seguidores momentos importantes a lo largo de tu carrera!

Al final de la entrevista, si te gustó y te dejó con ganas de bailar más, dejanos un comentario y compartí en tus redes sociales, así nos ayudas a inspirar a más bailarines paraguayos.

¡QUE DISFRUTEN!

¿A que edad empezaste a estudiar ballet? ¿Te atrajo siempre o tu pasión surgió a través de los años?

Empecé a estudiar ballet a los 5 años, no fue algo que me apasionó desde el día uno, a medida que pasaron los años empezó a crecer una pasión, un amor y aumentaban ganas que tenía de bailar!

¿Recomendarías estudiar otros estilos en simultáneo o consideras importante dedicarse enteramente a uno?

Creo que es súper importante, sobre todo hoy en día, estudiar otros estilos. Creo que es bueno elegir una línea de base, como podría ser el ballet, pero es recomendable complementar con otros estilos, sea el moderno, contemporáneo, flamenco, etc. Cada uno de ellos suma y aporta mucho más de lo que te puedas imaginar. Hoy en día, se busca un bailarín mucho más completo, versátil y capaz de moverse con facilidad en los diferentes estilos.

 

¿Cómo te diste cuenta que querías dedicarte a esto?

A los 15 años fui a mi primera audición, era para ingresar al Ballet UniNorte que en ese entonces se estaba formando. Fui porque previamente me había encontrado con Cecilia Segovia, que era mi ídola, la admiraba muchísimo y quería ser como ella. En el encuentro que tuvimos, ella me recomendó que asistiera a la audición, lo hice y entre a la compañía. En ese entonces, a pesar de que tenía 15 años, no era muy despierta como lo son las niñas de ahora, y no entendía muy bien en que me estaba metiendo, pero me daba cuenta que lo disfrutaba mucho. Pedí permiso en el colegio para salir antes y mi mama me buscaba y recuerdo que me cambiaba en el auto para llegar a tiempo! Ya estaba trabajando! No podía llegar tarde! Tenía que marcar tarjeta! jajaja. Ahí entendí lo que era la profesión, lo que era el trabajo como bailarina, debo admitir que igualmente en ese entonces lo tomaba como un juego, porque simplemente me gustaba mucho.

Durante el año que fui parte de la compañía me tope con Michele Bittencourt (bailarina brasilera) quien me comentó que existía un concurso en Brasilia donde el jurado era de Europa. En realidad era un seminario de tres semanas donde al final de cada semana había un día de competencia en el que presentabas una variación y de acuerdo a como te iba pasabas a la siguiente semana. Lo que me llamó la atención de este dato era que el jurado era de Europa. Mi sueño era llegar hasta ahí. En ese entonces en el Ballet UniNorte estaba de maestra Alejandra Díaz, ahí la conocí y le pedí que me ayudara con este nuevo desafío.

Y así fue, la locura empezó, y nos pusimos a trabajar todos los días hasta las 11 de la noche, de lunes a domingos, tenía que ir al colegio, luego a la compañía y luego ensayar con Ale toda la noche. Fue un lindo proceso, un gran desafío, y llego el día, partimos a Brasilia, habíamos preparado una variación para cada etapa, teníamos esperanzas, pero éramos conscientes del nivel de la competencia, entonces marcamos pasaje de regreso para finales de la primera semana (duración competencia, 3 semanas).

No les puedo explicar lo que significó para mí el hecho de llegar a Brasilia, de pensar que maestros de Europa me iban a estar mirando y a su vez rozando con bailarines de gran nivel. Recuerdo haber tomado clases con grandes maestros, Elena Pankova (Rusia), Vladimir Klos (Alemania), Cyril Atanassoff (Francia), entre otros. Cyril es maestro de la Opera de Paris, yo no podía creer que estaba tomando clases con él. Recuerdo que Ale Díaz siempre me mostraba videos (VHS) de la Opera de Paris, entonces era como que estaba viviendo mi video. Llegó el último día de la primera semana, era el día de la competencia, estaba lista, presentaba esa noche la variación de Gamzatti del 1er acto de la Bayadera, lo disfruté muchísimo. Al día siguiente, teníamos marcado el regreso, pero nos enteramos que sorpresivamente había pasado a la segunda etapa del concurso! Yo no podía creer, hicimos llamada de larga distancia (fíjense la época) para avisar a mi familia de la noticia! Estábamos muy contentos, yo no daba más de la emoción. Llego el final de la segunda semana y tenía preparado Kitri 1er Acto, El Desafío de Don Quijote. Entré y di todo lo que tenía, goce muchísimo haciendo esa variación, una mezcla de emoción, adrenalina y el placer de interpretar a Kitri. Al día siguiente nos enteramos que pase a la última etapa! Esta noticia superó todo tipo de expectativas. Llegó el día de la final, tenías que presentar una de las variaciones que ya habías bailado, nosotras nos decidimos por Kitri, que Ale siempre me decía que era mi caballito de batalla. Salí al escenario con todo, no tenía nervios, solo me inundaba la felicidad y la emoción de estar viviendo ese momento. Al término de todo esto, recibí el tercer premio de la competencia, no lo podía creer, pero también recibí la beca que todo el mundo quería (que yo no estaba ni enterada que existía). Una beca completa para estudiar en la Academia de Danzas de la Universidad de Música y Artes Escénicas en Manhheim, Alemania. Para serte sincera, jamás apunte a Alemania, jamás me imagine ir ahí, pero fue lo que marco mi destino, era el siguiente paso! Fue lo que inconscientemente fui a buscar!

A todo esto, recibo una invitación y carta de recomendación del maestro de la Opera de Paris para integrar el Conservatorio de Paris. Yo no podía creer todo lo que me estaba pasando! Recuerdo que el maestro Vladimir Klos quien me había otorgado la beca a Alemania se acercó y me dijo, tenes que decidirte, no podes tener las dos cosas, venís con nosotros? Yo quede anonadada con la situación, se empezó a sumar presión. Estaba ahí con dos ofertas, con un 3er premio, fue todo lo que nunca me imaginé, fue increíble! Opte por Alemania, estuve ahí 2 años y obtuve mi Diploma en Danza. Mediante todo esto que me fue pasando, ya sin darme cuenta, estaba tomando la decisión de seguir mi pasión y darle la chance de que sea mi carrera.

¿A los cuantos años dejaste el país por primera vez para ir a bailar? ¿A donde fuiste y para que? ¿Lo hiciste sola? ¿Cómo te sentiste?

A los 8 años fue la primera vez que salí del país para ir a una competencia en Bonto Goncalvez (Brasil). Fui con la academia Núcleo de Arte y Danza, que fue donde empecé a bailar, y fui sin mi mama, a cargo de Maribeth Brizuela, que hasta hoy día me cuida y me mima! Luego de este viaje, fui a varios concursos, siempre sola, es decir sin mis padres, siempre con el grupo de la academia. Fue a los 16 años recién cumplidos cuando fui Alemania, ese si era un viaje largo, duro y de mucha distancia. Fue súper duro despegarme de mi familia, amigos, de mi casa. En ese entonces no había wifi, no había internet en todos lados. Recuerdo antes de irme me compraron mis padres uno de los primeros celulares a color. Cuando llegue al aeropuerto de Frankfurt, me puse a llorar, sentía la enorme distancia que tenía de mi casa, fue difícil. El primer día de clases fue increíble, la escuela hermosa, súper moderna, 6 salones, maestros de Inglaterra, Rusia, Alemania, pianistas increíbles, era todo un sueño, pero a su vez una exigencia completamente diferente a la que estaba acostumbrada. Me costó un poco adaptarme a la frialdad de la gente en general, al idioma y a la exigencia de la escuela. Sentía que no sabía nada, que tenía que empezar de cero, que estaba súper atrasada. Éramos 8 chicas en mi clase, al final del año terminamos 4, pocas resistimos a la exigencia del lugar. Al año siguiente sobrevivimos solo 3, ese año sí que fue duro, pero fue el más efectivo de todos.

A pesar de que fue muy difícil, fue una experiencia que jamás pensé tener, me acostumbre y adapte a la exigencia de la escuela, pero lo que más me costó fue la distancia con mi familia. El segundo año ya tenía internet, era por cable, recuerdo que hice mi primera casilla de mail y chateaba a veces por el MSN. Mis amigas me mandaban por correo grabaciones de las músicas que se escuchaban en Paraguay. Recibía cartas de mis compañeras de colegio que me contaban lo que pasaba. Yo tuve que terminar el 5to curso adelantado para poder irme, o sea me estaba perdiendo el último año del colegio. Realmente deje de lado todo para poder aprovechar la oportunidad que estaba teniendo. Mi familia siempre me contuvo y me apoyo en cada paso, eso siempre me ayudo a seguir adelante firme y fuerte!

¿Cuáles fueron las mayores dificultades que se te presentaron?

La mayor dificultad a la hora de querer ingresar al mundo profesional en el exterior es pasar la audición. Yo he hecho, a lo largo de mi vida, aproximadamente 15 audiciones en Europa y 10 en Estados Unidos. En alguna llegue a la final, en otra fui eliminada en la primera instancia. Es muy alta la competencia, es muy particular lo que pide o busca cada director. Siempre están necesitando bailarines diferentes, capaz justo en la audición a la que fuiste estaban buscando una chica baja, y así hay mil variables.

Mi mayor dificultad fue siempre conseguir que me contraten. Lo logre en Argentina, en el Ballet de Iñaki Urlezaga donde estuve un año y luego en el Ballet de Teatro Argentino de La Plata donde estuve solo un par de meses. Estuve varios meses buscando mi lugar, buscando una compañía que me aceptara. Fue en ese entonces que Julio Bocca convoco la audición para integrar el Ballet Nacional Sodre. Me presente y quede, no lo podía creer! Y a la semana ya estaba trabajando con la compañía! Cuando es para vos, se da cuando menos lo esperas, o en el lugar menos pensado, así me paso a mí! La clave es no parar y no dejar de confiar en uno mismo. Nunca dejes de sentirte que sos capaz! Yo estoy segura que hay lugar para todos, pero a veces es en el lugar menos pensado o esperado, o capaz un lugar al que nunca apuntaste, pero si es ahí la oportunidad hay que saber aprovechar! La carrera es corta!

¿En algún momento quisiste dejar todo y volver a Paraguay? De ser así ¿qué te detuvo?

Ya me paso. Lo pensé por años, pero no me animaba a tomar una decisión así, era optar por quedar desempleada y enfrentarme a la realidad artística en Paraguay. No fue fácil, pero así como dije anteriormente, la carrera es corta y a veces uno mismo se tiene que trazar nuevas oportunidades y experiencias y no esperar que te las den. A fines del 2014 renuncie al Ballet Nacional Sodre, por suerte Julio (director BNS) me entendió y me apoyo con esta decisión.

En tu experiencia ¿Que es lo más importante al presentarse a una audición?

Lo más importante hoy en día no es mostrar lo virtuoso que sos o la técnica que tenes, es que puedas mostrar tu PERSONALIDAD, es que puedas marcar la diferencia con tu actitud y tu seguridad. Los directores buscan artistas, no atletas. Muchas veces nos destapamos recién en el escenario, y eso está mal. Hay que saber hacerlo desde la clase. En una audición no podes darle lugar a la duda, el nervio o el miedo. Hay que saber demostrar quien sos y que se vea en cada movimiento esa seguridad, esa pasión y esa solidez que tenes al bailar.

¿Tuviste alguna lesión durante tu carrera profesional?

No! Podes creer? Hasta ahora tuve mucha suerte!

¿Querrías quedarte en el Ballet Nacional Sodre o te gustaría conocer otras compañías?

Ahora mismo estoy bien en el BNS, tengo la oportunidad de trabajar con grandes coreógrafos y bailarines de todo el mundo y estoy cerca de Paraguay. Si tuviera la oportunidad de ir a otro lugar, capaz que lo pienso y analizo un poco, capaz lo hago para poder vivir una experiencia nueva y diferente. Siempre fui fan de aprovechar las oportunidades!

En base a lo que tuviste la oportunidad de conocer, ¿En qué situación están actualmente las compañías de ballet en las que estuviste en comparación a las que tenemos en Paraguay?

El problema en Paraguay es que las compañías no tienen suficiente apoyo económico, eso hace que las condiciones de trabajo no sean favorables, lo cual lleva a que el bailarín no pueda trabajar de manera digna y vivir de su profesión. Desde mi punto de vista, ese es el mayor problema.

En las compañías donde estuve, cada una era sólida, es decir, contaba con una estructura y apoyo como para que el bailarín pueda desempeñarse como profesional. Lastimosamente en Paraguay nuestra profesión muchas veces no es vista como una profesión. Hay poco conocimiento del valor del arte en nuestro país. Tengo esperanzas de que esto cambie, es más, yo creo que ya está cambiando! De a poco todo lo que involucra arte está tomando mas forma y relevancia en nuestro país.

Por ultimo, podrías contarnos ¿Cuáles son tus proyecciones para el futuro y tus deseos para el crecimiento del arte en Paraguay?

Ya hace 10 años que estoy viviendo fuera de mi país. Me di la oportunidad de regresar por un año y medio y me di cuenta que hay sed de más por parte de los bailarines. Tengo muchas ganas del día de mañana poder ofrecerles una plataforma de formación y trabajo parecida a la que yo tuve y estoy teniendo en el exterior. Que ya no tengan que salir del país para obtenerlo. Creo que el sueño de todos los que están y los que nos fuimos es tener la oportunidad de realizarnos como artistas en nuestro propio Paraguay. Tuve la oportunidad de armar espectáculos mientras estuve y me di cuenta que SI SE PUEDE, hay gente en Paraguay que si tiene ganas de hacer las cosas bien, de remar por el camino correcto para llegar a la excelencia. Mis deseos para el crecimiento del arte en Paraguay es que los artistas no se conformen, que busquen más, que no paren de soñar, que no dejen de que la mediocridad les gane, es el peor enemigo así como el famoso “así nomás”. Hay que empezar a educar al público, a que sepa de danza, de teatro, de pintura, hay que fomentar en las nuevas generaciones esa sed de conocer el arte, de saber valorarlo, así como la gente hace lo que sea para ir a la cancha, seria genial que también puedan hacerlo para ir al teatro!

Todo es cuestión de qué nos enseñen e inculquen, somos seres de costumbre.

¡GRACIAS TATI POR COMPARTIR CON NOSOTROS TU HISTORIA! 

Y a vos, que nos estas leyendo, esperamos que este post te sirva de inspiración, te den ganas de salir de tu zona de confort, que encuentres la información que buscabas y la compartas para llegar a más bailarines.

Si tenés alguna pregunta o querés compartir tu historia escribinos a contacto@amarbailar.com 

 

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